Apuntes Perdidos

APUNTES PERDIDOS

 

Por Marco Antonio Domínguez Niebla

Los dictados del promotor. El promotor dice y dice, y entre tantas cosas dice que la función que presentó otro promotor fue un desastre y por eso él tendrá que “volver a rescatar” el boxeo de la ciudad. El promotor también dice que todo eso se lo contaron porque él no estuvo ahí, pero confía en todo lo que le cuentan, sobre todo si aquello que le cuentan lleva una potente carga descalificadora destinada al otro promotor. Entre otras cosas, en un tono entrecortado de tan molesto, el promotor dice que la prensa se presta a engañar a la gente porque no relata en sus crónicas lo que él quiere leer, es decir, que el otro promotor hizo las cosas mal, pésimo, y no como él, que se auto proclama como “el hombre que revivió el boxeo de la ciudad”.  El promotor dice que está molesto porque después de la función del otro promotor siguen publicando notas  no sólo sobre ese evento sino también de otros que llegarán a la ciudad, mientras que el de él, “una cartelera de talla mundial, en la que habrá dos peleas de campeonato”, no es tomado en cuenta, aun cuando sí presentará “box de verdad” y no como el que organizó el otro promotor a quien acusa de ser “puro show”. El promotor dice que además ha pagado publicidad para que su evento sea difundido en el medio del propietario de ese teléfono que suena y suena y cuyo “Whatsapp” registra y registra mensajes de voz y mensajes de texto a través de los cuales es cuestionado porque los responsables de recabar la información ignoran una y otra vez tanto a él como a su función con todo y las peleas de campeonato del mundo. Y por último, el promotor dice que como pagará esa publicidad al medio del propietario de ese teléfono tan activo por estos días, lo justo sería que, en correspondencia, abundaran las notas informativas sobre el magno evento porque el otro ya pasó y porque los que restan serán después del de él. El propietario del teléfono que suena y suena es una buena persona, paciente, pero uno de sus colaboradores no es ni paciente ni buena persona y ha detectado focos rojos frente a tantos llamados del promotor ya convertido en una especie de director editorial que dicta las notas que, de acuerdo a su criterio, tendrían que aparecer diario, a todas horas, hasta en la sopa, como dice que sucedió con la otra función. Por fortuna el viernes está programada una rueda de prensa para que el promotor diga y diga lo que quiera y presente a sus peleadores para que también digan y digan. Y ahí estarán ellos, el propietario del teléfono y su colaborador, el que no es ni paciente ni buena persona, pero sí capaz de cumplir con tareas que no le corresponden, siempre y cuando lo liberen de cualquier carga o compromiso al escribir. La ruptura de un acuerdo publicitario, por ejemplo.

Una pelota y un par de piedras… Pasan de las nueve. Deambulan entre cinco y seis sombras, casi todas menudas, sobre el bulevar costero en plena remodelación. Los montones de tierra, los tubos aún sin instalar y todos los obstáculos colocados en el lugar no parecen importar a los futbolistas espontáneos llegados de quién sabe dónde hasta encontrar refugio en la penumbra, entre un Oxxo y un Starbucks, también frente a un McDonalds, cuyos anuncios apenas iluminan la escena, y mientras uno de ellos cruza al otro lado del camellón sorteando a los autos que circulan de ida y vuelta, en busca de la pelota. “El que meta gol, se pone…”, grita uno de los chicos, ya devuelta la de gajos a la “cancha”.

Es por él. Contra los chicos no tengo nada. Al contrario. Ojalá ganaran todo. Contra sus padres, menos. Suficiente esfuerzo hacen en todos sentidos para mantener a sus hijos en competencia. Contra las autoridades deportivas tampoco, más bien digamos que merecido se lo tienen por justificar lo injustificable y sostener al insostenible. Y disculpen por este ataque de sinceridad, pero frente a ustedes no puedo andar con hipocresías. Tengo que aceptar que tantos fracasos del beisbol de Baja California, producto de la torpeza y visceralidad del dictador a cargo, han venido a convertirse en uno de los más continuos y gozosos placeres que disfruto desde hace un tiempo.

Marco Antonio Domínguez.  Trabajó en los grupos radiofónicos Estereo Sol 92.1 y Grupo ACIR, donde condujo y dirigió programas deportivos, entre 1994 y 2003. Produjo y presentó el programa semanal de televisión "Tiempo Extra" en Canal 5 de Cable, parte de Síntesis TV, de 1999 a 2003. Desde noviembre de 2002 hasta abril de 2012 fue reportero de la sección deportiva de Periódico El Vigía. También ha colaborado para medios como ESPN.com, Agencia Fronteriza de Noticias, Puro Beisbol, Periódico Frontera y AGP Noticias.

Marco Antonio Domínguez.
Trabajó en los grupos radiofónicos Estereo Sol 92.1 y Grupo ACIR, donde condujo y dirigió programas deportivos, entre 1994 y 2003.
Produjo y presentó el programa semanal de televisión “Tiempo Extra” en Canal 5 de Cable, parte de Síntesis TV, de 1999 a 2003.
Desde noviembre de 2002 hasta abril de 2012 fue reportero de la sección deportiva de Periódico El Vigía.
También ha colaborado para medios como ESPN.com, Agencia Fronteriza de Noticias, Puro Beisbol, Periódico Frontera y AGP Noticias.

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