Apuntes Perdidos

APUNTES PERDIDOS

 

Por Marco Antonio Domínguez Niebla

Contagioso. Llegamos a Monterrey. El hotel, que en realidad es motel, se encuentra cerca de la actividad deportiva, que es lo importante, pero lejos del centro, que es lo menos importante de acuerdo a lo que nos trajo hasta acá. Cerca, a unos pasos, está el viejo estadio universitario. Hasta ahí llegamos para ver el juego de Copa Libertadores entre los locales Tigres, que nunca me han simpatizado, y los bolivianos de Sucre. No teníamos boleto y ya eran más de las nueve. Por eso, dueños de la situación, regateamos y salimos airosos frente al revendedor. Tres compañeros, por 100 pesos, alcanzaron butaca en zona general. A Arturo (el integrante del instituto del deporte que anima con su creatividad las largas jornadas de trabajo) y a mí nos costeó pagar 50 pesos más que ellos, 150 en total, para ocupar zona de platea. La incertidumbre de entrar al Volcán se disipó de inmediato. Nada que ver con los ambientes hostiles de otras plazas más cercanas a nosotros. Aquí puros cánticos, hombres, mujeres y niños en trance durante 90 minutos en total entrega a sus colores, y la tensión ante la amenaza boliviana finalmente disipada con el pase a cuartos de final de la Copa Libertadores tras el empate a uno. Cuando los cinco bajacalifornianos nos encontramos a la salida del estadio, entre gente eufórica que nos acompañó en una especie de caravana hasta el hotel, que en realidad es motel, todos sonreíamos y hablábamos de lo sucedido dentro del viejo Volcán. Y a mí digamos que los Tigres, ahora, incluso me simpatizan.

Fuera de presupuesto. No alcanzamos a llegar a tiempo. Y fuimos ilusos, bien cargados con nuestros 200 pesos listos en busca de otro revendedor cándido al cual sacarle ventaja en el regateo. A esa altura, el estadio Tecnológico parecía rebosar. Era sede por último vez de un juego de los Rayados, con el Cerro de la Silla como fondo y un montón de gente asomando en lo más alto de la grada del pequeño y ruinoso escenario viendo de reojo, como con lástima, a quienes pasábamos por fuera. Se jugaba ya el primer tiempo cuando recibimos la cubetada: mil 500 pesos por boleto, ofertaban los revendedores fríos, seguros de sí mismos, frente a miles de portadores de camisetas rayadas desesperados por ser testigos de la última cita antes de la mudanza y dispuestos a abrir la cartera. Nosotros apenas traíamos lo justo para un par de cervezas. También fuimos testigos de la tarde lluviosa en la que los Rayados dijeron adiós al Tec después de 50 años. “Nos dejas en la Macroplaza o en el primer bar que encontremos”, le dijimos a Efrén, el chofer de la delegación.

Guerra de guerrillas. Desde Ensenada llegan noticias. Y entonces recuerdo que la realidad es que no lo querían. Y los que lo querían, no le pagaban. Así se resume el entorno del técnico de los Tiburones Blancos de Ensenada durante toda la temporada de la Tercera División. Que si era demasiado esquemático, o que si parte de la directiva extrañaba las formas del técnico anterior, o que si “cobraba muy bien”. Y la otra facción de la directiva, la que sí apostaba por él, no le depositaba el porcentaje del salario que le correspondía. Entre tanto, ya no es necesario hablar de instancias tan extrañas como treintaidosavos o dieciseisavos de final. El equipo dirigido por Omar Briseño, invicto por 17 encuentros, ya está en octavos de final en uno de los dos grupos cuyo líder jugará el pase por el ascenso a la Segunda División. Por lo pronto, los Tiburones Blancos de Ensenada son uno de los 32 sobrevivientes entre más de 200 aspirantes al título de la división. Buenas cuentas para quien ha estado en medio del fuego cruzado.

Impuntual. El compromiso de escribir columna no es para cualquiera. Tiene que haber disciplina para sentarse a contar algo, lo que sea. Si uno advierte que la columna será mensual, entonces mensualmente habrá que hacer la entrega. O si el acuerdo es quincenal o semanal, del mismo modo habrá que ser puntual a la hora de publicar. Si no, uno no sirve para esto. Por lo anterior, una disculpa. Los próximos apuntes de miércoles serán en miércoles. No en lunes. El lector, o en el mejor de los casos los lectores que recorren este texto, me han de disculpar. Esto de los viajes y las carreras y tantas otras cosas por contar, aún postergadas.

Marco Antonio Domínguez.  Trabajó en los grupos radiofónicos Estereo Sol 92.1 y Grupo ACIR, donde condujo y dirigió programas deportivos, entre 1994 y 2003. Produjo y presentó el programa semanal de televisión "Tiempo Extra" en Canal 5 de Cable, parte de Síntesis TV, de 1999 a 2003. Desde noviembre de 2002 hasta abril de 2012 fue reportero de la sección deportiva de Periódico El Vigía. También ha colaborado para medios como ESPN.com, Agencia Fronteriza de Noticias, Puro Beisbol, Periódico Frontera y AGP Noticias.

Marco Antonio Domínguez.
Trabajó en los grupos radiofónicos Estereo Sol 92.1 y Grupo ACIR, donde condujo y dirigió programas deportivos, entre 1994 y 2003.
Produjo y presentó el programa semanal de televisión “Tiempo Extra” en Canal 5 de Cable, parte de Síntesis TV, de 1999 a 2003.
Desde noviembre de 2002 hasta abril de 2012 fue reportero de la sección deportiva de Periódico El Vigía.
También ha colaborado para medios como ESPN.com, Agencia Fronteriza de Noticias, Puro Beisbol, Periódico Frontera y AGP Noticias.

 

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