Apuntes Perdidos

APUNTES PERDIDOS

 

Por Marco Antonio Domínguez Niebla

El comisionado honorable. Lo miré a la distancia y lo saludé en un acto instintivo, una especie de reflejo, una emoción que suele invadirme cuando reencuentro a cualquier hombre decente de los que he hallado en el camino, sobre todo si ha habido tanto tiempo y distancia de por medio. Pero al avanzar, frené un poco. Lo noté diferente. No era la misma mirada. Tampoco llegó aquel apretón de manos seguido por el abrazo efusivo y sincero, recíproco. Incluso fue tímido. Amable, sí, pero distante. Ni siquiera mencionó ese familiar: “¡Mi querido Marco!”. Sólo estiró la mano y me miró con cierta bondad. El chico que lo acompañaba intervino: “Eres el amigo de mi papá, Marco, el periodista…”, me dijo, mientras lo tomaba del hombro. Él sólo miraba la escena sin participar, con esa sonrisa permanente, su bigote, eso sí, igual, abundante y bien recortado, y su rostro intacto, rozagante como siempre. “Sí, soy amigo de tu papá y lo quiero mucho”, le respondí, al tiempo de tomar el otro hombro de don Chuy, el ex comisionado de box. Nos despedimos, e insistí en espera de que de pronto fuera el mismo de antes y me contara un montón de anécdotas de su cuate Sulaimán y de “Ángel, gran amigo mío tu padre…”. Pero no, me sonrió igual, como si apenas nos hubieran presentado. Yo le di un buen apretón de manos. El joven Escoto, guiando con devoción a su padre, también se despidió con esa amabilidad trasmitida como por herencia. Terminé mi hamburguesa y no pude dejar de mirarlos, tan unidos, tan cómplices, también en lo suyo frente a la orden recién entregada a su mesa. Entonces añoré aquellos tiempos en que Ensenada llegó a tener a un hombre honorable como comisionado de boxeo.

Sin réferi. El intercambio de trompadas se da sobre una esquina. El público mira con atención pero tenso, sin pestañear. Uno de los chicos va en busca de la pelea y saca la mejor parte; la ofensiva reditúa y lograr sembrar en la lona a su rival. Pero el chico agredido, al borde del nocaut y con la nariz sangrante, reacciona y asesta un derechazo que se impacta sobre la boca del dominador de las acciones, provocando una cortada que también hace brotar la sangre de inmediato. Una chica irrumpe en el escenario del pugilato, la esquina de las calles Primera y Gastélum, para levantar de la banqueta al perdedor de la batalla, que, aun sobre piernas vacilantes, responde con diatribas a su victimario, todavía soliviantado y amagando con seguirlo para terminar la obra. El montón de gente que pasa por el lugar hacia “la zona principal de la fiesta”, entre las calles Primera y Ruiz, se desentiende de la escena cuando los protagonistas de esa riña espontánea, chicos menores de edad, toman caminos opuestos. Sobre la banqueta, justo donde segundos antes los dos adolescentes se partían la cara sin patrullas ni autoridades alrededor, hay restos del líquido ingerido por ambos antes del encuentro. Ahí yacen el montón de botes azules, ya no rojos, repartidos como producto del choque. Tras la revisión mecánica o contingencia o como sea que le digan algo ha quedado claro: Score, la empresa organizadora de la Baja 500, ha cambiado el patrocinio de su cervecera abastecedora.

Carne y hueso. No sé si sea la vocación o el llamado del oficio. Sería presuntuoso asumirlo así. Lo único que sé, y de lo cual estoy seguro, es que no entiendo mi oficio sin contar lo que veo, siempre y cuando considere que merece hacerse público. Y no puedo guardarme ni matizar el hecho de que el comisionado de box se presente en el vestidor de un peleador a cobrarle la sanción de la cartelera a menos de un cuarto de hora de que suba al ring, y que además, como en el evento “le fue muy bien” y hay gimnasio lleno, quiera sacarle cuatro mil pesos más de la cifra pactada originalmente. Mucho menos debo dejar de insistirle al presidente municipal ni al director del instituto del deporte sobre su postura en torno a las denuncias que hay en contra de ese comisionado, porque esa es mi labor: desentumirlos, hacerlos reaccionar, pensar que si bien esa comisión es mucho menos importante que otros temas prioritarios dentro de sus quehaceres, finalmente ellos tienen la atribución de corregirlo, alinearlo, o incluso confirmarlo o echarlo del cargo. No me interesa ser amigo ni enemigo de nadie, porque mi oficio no consiste en hacer relaciones públicas sino contar historias de protagonistas reales, de carne y hueso.

Más leídas

Quis autem vel eum iure reprehenderit qui in ea voluptate velit esse quam nihil molestiae consequatur, vel illum qui dolorem?

Temporibus autem quibusdam et aut officiis debitis aut rerum necessitatibus saepe eveniet.

Copyright © 2017 AGP Media México, powered by Wordpress VIP.Themetf

To Top