Apuntes Perdidos

APUNTES PERDIDOS

 

Por Marco Antonio Domínguez Niebla

Hoy tengo una cita. Cuando la piensas tanto, perdiste. Si la piensas demasiado, no serás más el de antes, el que publicaba sin mayor reserva ni timidez, mucho menos autocensura. Todo viene al tema porque miré la hoja y ya tenía escritos los esbozos de varias historias. Una sobre un reportero que pudo legitimarse, demostrar de qué estaba hecho porque tuvo ante sí, para él solo, la oportunidad de contar lo que todos vieron, lo que, recién finalizada aquella función, fue un secreto a voces. Pero echó por la borda el privilegio de ser la voz de la mayoría, de contar lo que en realidad pasó, de buscar versiones, de contrastar, y de exigir cuentas al responsable. Ojo, no hablo de acusar sin pruebas ni golpear por el placer de golpear. Nada más cuestionar, sólo eso. Y no lo hizo porque carece del oficio, del olfato de sabueso que debe tener el reportero avezado, el buen reportero. Pudo y no quiso. Y entre el poder y el querer se marca el límite entre la trascendencia, entre el relacionista público empeñado en quedar bien con unos cuantos y el periodista entregado a contar su verdad sin compromisos ni ataduras para informar a la generalidad. Pero ya me estoy alargando en un tema que guardaré en el archivo junto a lo que había escrito sobre un promotor que cada vez que organiza algo, ese algo termina por parecerse muy poco a lo anunciado originalmente. Y la pensé demasiado, la verdad, porque las prisas han vencido al placer de escribir cada semana. Esas dos y otro par de historias (la del gimnasta y su única medalla panamericana, un bronce, después de las dos de oro que ganó hace cuatro años), merecían mayor espacio. Pero no por hoy. Ya habrá tiempo para eso.  Y no porque prefiera evitar los particulares. No. Para reportar eso habrá tiempo y espacio. Porque hoy no vale la pena. Y es que ella ha dejado atrás la primaria para ser una chica de secundaria. Escribo esto y borro lo demás, mientras miro de reojo sus fotos. Su sonrisa la delata como una niña casi adolescente plena, feliz, y coqueta. Hermosa. Es ya una jovencita tan linda como la bebé y la niña que antes fue, y que ha sido capaz de llevarme a rebeliones como la de esta tarde de miércoles. Y, por cierto, como ha quedado en uno de los grupos del turno matutino de la secundaria que ella eligió (asunto no menor en una señorita de casi 12), me toca celebrarla. Así que me voy. Tengo una cita impostergable. Ella me espera. No hay que pensarla tanto para poner el punto final así de manera abrupta. Ustedes comprenderán.

Marco Antonio Domínguez.  Trabajó en los grupos radiofónicos Estereo Sol 92.1 y Grupo ACIR, donde condujo y dirigió programas deportivos, entre 1994 y 2003. Produjo y presentó el programa semanal de televisión "Tiempo Extra" en Canal 5 de Cable, parte de Síntesis TV, de 1999 a 2003. Desde noviembre de 2002 hasta abril de 2012 fue reportero de la sección deportiva de Periódico El Vigía. También ha colaborado para medios como ESPN.com, Agencia Fronteriza de Noticias, Puro Beisbol, Periódico Frontera y AGP Noticias.

Marco Antonio Domínguez.
Trabajó en los grupos radiofónicos Estereo Sol 92.1 y Grupo ACIR, donde condujo y dirigió programas deportivos, entre 1994 y 2003.
Produjo y presentó el programa semanal de televisión “Tiempo Extra” en Canal 5 de Cable, parte de Síntesis TV, de 1999 a 2003.
Desde noviembre de 2002 hasta abril de 2012 fue reportero de la sección deportiva de Periódico El Vigía.
También ha colaborado para medios como ESPN.com, Agencia Fronteriza de Noticias, Puro Beisbol, Periódico Frontera y AGP Noticias.

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