Apuntes Perdidos

APUNTES PERDIDOS

Archivo
 

Por Marco Antonio Domínguez Niebla

El Negro y El Chacho

Ha sido inevitable recurrir a la comparación. Cada uno en lo suyo, tan parecidos. Los colores azul y amarillo como fondo. Uno como recuerdo. El otro como actualidad. Empiezo por el primero.

He pasado horas felices leyendo a Roberto Fontanarrosa, el hincha de Rosario Central que testimonió su afición a través de cuentos y relatos fantásticos protagonizados por héroes vestidos de futbolistas.

“Central es prioridad uno. No me vengan con el cumpleaños de mamá. Yo me voy a la cancha. Eso es innegociable”, escribió alguna vez El Negro, también prestigiado caricaturista.

Se refería a Los Canallas, el equipo más cercano al pueblo en la localidad argentina de Rosario.

En la otra vereda, Newell´s Old Boys, Los Leprosos, más ligados a la flema británica involucrada incluso a su nombre y a su manera -más moderada- de manifestar el amor por el rojo y el negro que tiñen su uniforme.

Los relatos de Fontanarrosa encajan en el perfil canallesco: son directos y precisos, sin rebuscamientos en el lenguaje utilizado; también son irreverentes, atrevidos, picarescos, enfervorizados y claramente desdeñosos hacia su vecino y contrincante.

“Sigo yendo al bar La Sede, antiguamente era El Cairo, y se repite la proporción de lo que hay en la ciudad, o sea, de diez, somos siete de Central y tres de Newell’s en la mesa”, como ejemplo.

Leerlo, y descubrir la genialidad en algunos pasajes de sus textos, me ha llevado al mismo lugar de la acción: El Gigante de Arroyito, escenario de tantas tardes de gloria para Central. Y ahí es donde aplica aquello de que nunca he estado en Rosario, pero claro que conozco esa ciudad: la conozco porque he leído Fontanarrosa.

“Mi amor por el club (Rosario Central) nació de manera indirecta. También tuvo que ver mi compañero de banco en la primaria, que era fanático de Central. Después no pude cambiar. No existe cambiarse de cuadro”, resumió en otra ocasión para confirmarse como Canalla.

Así escribía el hombre que trazó líneas tan breves como certeras en términos de humor como aquella en la que recordaba: “Cuando me probé en Central jugué 20 minutos y me dijeron ´te llamamos´, pero nunca me pidieron el número. Ahí me avivé que el fútbol no era lo mío”.

El espacio se encoge y debo resumir. Entonces paso al tema que me ocupó en las primeras líneas:

Eduardo Coudet es el personaje que completa este ejercicio.

Ya lo conocía de cuando jugó en River y luego en México con Necaxa y San Luis, dos equipos muy menores en términos de pasión al futbol.

Pero lo redescubrí, por extraño que esto pueda parecer, ya como entrenador y gracias a Fontanarrosa.

Les explico de manera breve: El Chacho debutó como técnico en Rosario Central, donde ya había hecho historia como jugador y en cuyo banquillo irrumpió de manera vertiginosa por un estilo de futbol ofensivo y vistoso que plasmó de inmediato.

Lástima que El Negro no pudo ver a los Canallas dirigidos por El Chacho. Y lo lamento porque seguramente dispondríamos de una buena cantidad de historias como referencia a lo que veremos a partir del viernes por acá en la frontera mexicana.

Ambos nombres, como coincidencia, han aparecido recurrentemente entre mis lecturas matutinas.

Hoy, 19 de julio, se cumplen 10 años de la muerte del gran Negro Fontanarrosa.

A dos días, justo, de la presentación de los locales Xolos de Tijuana, el equipo que viste de rojo y negro, los nuevos colores del irreverente, atrevido, picaresco y enfervorizado Chacho, técnico de estirpe Canalla.

*El autor es colaborador de AGP Deportes.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más leídas

© Julio 2017, Todos los derechos reservados AGP Media

Copyright © 2017 AGP Media México, powered by Wordpress VIP.Themetf

To Top