Apuntes Perdidos

APUNTES PERDIDOS

ALEXA MORENO DURANTE EL MUNDIAL DE QATAR/CORTESÍA INDE

Por Marco Antonio Domínguez Niebla

La chiquita de Mexicali

“Es que no me gustan las entrevistas”, dijo con ese timbre aniñado, juguetón. La frase, sumada a la forma de expresarla, me cayó como patada ya sabrán dónde. A eso iba, a entrevistarla, porque ya se hablaba de ella y lo que podía venírsele. Así que me fui con las manos vacías frente a su negativa durante una gala navideña del gimnasio de Pavel en Ensenada, a la que llegó como invitada. Y me extrañó, porque, poco antes, después de su exhibición en la Olimpiada Nacional de 2013, se encontraba tendida sobre el piso y lejos de negarse a la entrevista, pese a los efectos de la competencia sobre sus tobillos, sugirió: “¿Puedes sentarte?, es que no me puedo parar”. Sin dudarlo, me tiré para escucharla mientras explicaba su desempeño ese día en el Centro de Alto Rendimiento de Ensenada, en correspondencia a lo que se comentaba desde la grada: “Mira el salto de esa chica, la chiquita de Mexicali”. Tras aquel primer capítulo que les he relatado, evité otro desdén, y con esa soberbia, esa mamonería que en algún momento alcanza al reportero, decidí no volver a solicitarle entrevistas: “Se quejan de que puro futbol o beisbol y cuando te interesas por la gimnasia, se ponen difíciles”, llegué a comentar.

Alexa Moreno con Alfredo Hueto/Cortesía INDE

Desde entonces preferí reproducir los boletines enviados por el instituto del deporte del estado donde se contaba la evolución de la “dirigida por el profesor Eduardo Valdez en Mexicali” y luego asesorada “por el entrenador español Alfredo Hueto desde el gimnasio de Andrea en Tijuana”. De pronto, los Juegos Olímpicos y el escándalo, las redes sociales y la miseria humana escondida, acechante desde el anonimato, tomándola como víctima de moda aquellos días de 2016 por temas tan distantes de lo deportivo. Pasaba el efecto expansivo de aquello cuando la volví a encontrar en el Centro de Alto Rendimiento de Tijuana. Mandé a volar la especie de auto-veto que me impuse y que me impedía seguir contando una historia como la suya, y, tragándome la soberbia y la mamonería, la abordé mientras salía al final de la ceremonia de reconocimiento a los deportistas olímpicos de Baja California. Aceptó esta vez. Y fui directo, al grano: ¿Cómo se sentía por ser protagonista de memes, de esas imágenes supuestamente humorísticas difundidas por las llamadas pirañas cibernéticas?

Alexa Moreno sobre el podio en Doha, Qatar/Cortesía INDE

Ella también fue sin rodeos: “Cuando pasó todo eso (las imágenes publicadas en internet que hacían referencia de manera burlona a un supuesto sobrepeso), no es que me sintiera más valorada. Sólo ha pasado que más gente se ha dado cuenta de que estuve en Juegos Olímpicos y de que existe la gimnasia. Mucha gente no ponía atención a mi deporte y es lo que más gusto me da, porque eso puede ser aprovechado para la formación de más gimnastas”, dijo entonces, entre otras muchas cosas, cuando pocos sabían que su proceso en Brasil registró contratiempos tales como una fractura en el rostro que la marginó de los Juegos Panamericanos de 2015 y que además la hizo llegar contrarreloj al Mundial previo a los olímpicos. Fue una gran nota la que la recién ganadora de la primera medalla (bronce) mundialista para México en la rama femenil, me regaló ese día (http://agpnoticias.com/news/la-celebre-alexa-y-su-experiencia-en-rio-a-prueba-de-piranas-y-lesiones/), ahí parados, sin planearla. Y espero que no haya sido la última porque, aun cuando sigan sin gustarle las entrevistas, después de lo de hoy en Qatar, tendrá que acostumbrarse: no sólo será la mía, vendrán muchas solicitudes más.

*El autor es colaborador de AGP Deportes.

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