Apuntes Perdidos

APUNTES PERDIDOS

Cortesía

Por Marco Antonio Domínguez Niebla

Con el ídolo hasta el último minuto (En memoria del Chango Salas)

Cuenta que nadie para hacer goles como el Chango, aquel delantero del campeonísimo Produmex que inspiró a las generaciones posteriores de futbolistas de Ensenada.

Uno de ellos, Carlos Romero, el Rampa, acompañó a Carlos Salas durante su última semana de vida mientras era atendido en la Clínica 8 del IMSS. Lo hizo así hasta el miércoles por la noche cuando el legendario goleador del “Produ” perdió la batalla contra un cáncer de colon.

“Era mi ídolo”, revela el también futbolista de la categoría veteranos en torno a lo que despertaba tanto en él como en la afición “el gran Chango Salas” durante una época de llenos en el campo Nueva Ensenada para verlo hacer anotaciones de todo tipo.

“En la temporada 88-89 impuso un récord histórico de 77 goles. Esa temporada tuve la satisfacción más grande de mi carrera: El Chango Salas recibió el trofeo como campeón de primera fuerza y a mí me dieron uno igualito como campeón de goleo juvenil”.

Durante las charlas sostenidas los últimos días, al pie de la cama donde descansaba de los tratamientos para mitigar los dolores producto del padecimiento, el “Rampa” Romero rescató los pasajes más importantes de una de las trayectorias más sobresalientes de las que haya memoria en el balompié local.

“Me contaba que empezó con Maxim apenas con 14 años ya en la primera fuerza, después de jugar como infantil en el Galeana y Chapultepec. El Maxim pasó a ser Travel Lodge y poco más tarde es cuando el Chango llega al Produmex”.

La amistad se afianzó cuando el Chango Salas y el Rampa Romero hicieron pareja como atacantes del equipo dominante en la Liga de Futbol de Primera Fuerza de Ensenada los últimos días de los ochenta y los primeros de los noventa.

“Fue mi maestro y juntos hicimos buenos campeonatos, pero no ganamos campeonatos, ya en esa, su última etapa con el Produ, siempre generoso compartiendo sus conocimientos en la cancha. Él se fue rumbo a la liga de veteranos y me dejó como sucesor, pero nunca alcancé su cantidad de goles. Era imposible”.

El vínculo establecido entonces llevó al Rampa a convertirse, tres décadas después, en una especie de guardián voluntario, atento a los informes sobre la salud de quien fuera su inspiración, librando regaños y llamados de atención del personal de enfermería.

“Él era optimista. Suponía que sólo tenía un problema de estreñimiento. Lamentablemente la enfermedad ya había avanzado demasiado sin que él lo supiera”.

Y hasta en esos momentos de agonía, el futbol presente.

“Hablábamos del Produmex y recordaba a sus compañeros Clemente y Héctor Chávez, Rubén Reynoso, Tiburón Gutiérrez, Jorge Aguiñaga, Eduardo Buelna, Titi Ramos… también me platicaba de sus participaciones con la selecciones de Baja California…”.

Todavía el jueves la plática era fluida. Los malestares soportables. “Nos alternamos (Eduardo) el Pichón Buelna y yo para cuidarlo. Él pedía que lo acompañáramos. Nos mandaba llamar. Le gustaba que estuviéramos con él”. Pero el viernes y el sábado, los reportes médicos acompañaron el deterioro en la salud del goleador histórico del futbol ensenadense, la agonía. Y hasta aquí el relato. “Se fue mi Changuito. Este juego no lo pudimos ganar”.

*El autor es colaborador de AGP Deportes.

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