Circular por Nestor Cruz

CIRCULAR

 

Por Néstor Cruz Tijerina.

Ensenada: la pista de los gringos.

Tengo varios años escribiendo sobre lo mismo en estas fechas. Esta vez pensé que sería demasiado obvio. Demasiado “hater”, como está de moda decirnos a los quejosos de algo.

Y luego esta tarde fui por mi hija a la primaria. Íbamos a cruzar la avenida Cortez cuando el semáforo se puso en verde y escuché a lo lejos el “run run” violento de unos motores.

Durante estos días me propongo alejarme lo más posible de todo lo que tenga que ver con la Baja 1000, por eso el sonido me pareció anacrónico, fuera de lugar.

Pero sí, eran unos de esos carros de carrera piloteados por estadounidenses. Los identifiqué así porque no llevaban cascos y lucían sus rubias cabelleras.
Les importó nada el semáforo en rojo. Pasaron los cuatro vehículos a toda velocidad.

Mi hija y yo apenas llevábamos unos tres pasos abajo de la calle. Los carros que cruzarían en el turno verde sí tuvieron que frenar un poco más abruptamente.

Y fue entonces cuando pasó. En vez de que los automovilistas afectados les mentaran la tradicional madre a los que se pasaron el alto, no.

“¡Ehhhh!” Escuché a ambos lados de las calles. Un ehhhh de apoyo, de porras. Como si los infractores de tránsito ya estuvieran en plena carrera. Y la gente de los comercios aledaños se unió a la bulla.

Entonces pensé que los corredores sinvergüenzas que vi el otro día en un vídeo que se difundió mucho, en donde le decían a la gente que no se meta a su “pista”, tenían mucha razón: Las calles, la terracería, el municipio en general, es su bendita pista.

Y, por ende, los ciudadanos hemos de ser algo así como conos con sombreros charros que nos embriagamos y vamos a echarles porras. De cuando en cuando, como sucede con los tristes conos, se llevan uno con sus carros, y pues pierden puntos, y tiempo, y pues qué inconveniente.

Cuando vi el video, pensé que alguien se indignaría por el trato de conos que nos dan y de pista que le otorgan a nuestro territorio. Pero no. Lo que leí en los comentarios del video y en las redes sociales fue a un montón de conos dándoles la razón y calificando a otros conos de merecer que los maten por “estúpidos” e imprudentes.

A nadie leí decir que sólo quizá esté un poquito mal que evento tras evento atropellen a gente en la ciudad durante la salida. Y mucho menos a alguien se le ocurrió sugerir que urge que muevan esa salida del centro de la ciudad.

Pero pues estaba leyendo la página de los fans de la carrera y a los tradicionales opinólogos de portales de Internet.
Entre mis conocidos de redes sociales y en persona, la opinión es otra. Hay un hartazgo generalizado de que durante dos veces al año la ciudad sea secuestrada casi una semana por los extranjeros.

“Secuestrada”, suena muy grave, pero es una metáfora blanda. Si programas tu día para no hacer nada más que ir a la mencionada carrera, pues que estén las calles cerradas seguramente está muy bien. Pero si las invadidas calles te sirven cotidianamente para desplazarte a tu trabajo, estudiar o lo que sea, tu visión de las cosas seguramente será muy diferente.

En Facebook, mi amigo Cristian Vázquez, joven promotor cultural reconocido en la entidad, escribió: “Ensenada y sus fechas de culto al extranjero: una ciudad visitable antes que habitable, un ciudad seca, abierta al humo y ahogándose en cerveza”.

Fueron varios los comentarios en ese sentido. Y afuera, en el recorrido social, el sentir es generalizado.

Cuando se habla de las carreras fuera de camino se dice que forma parte de la “identidad” del ensenadense. Como los tacos de pescado, La Bufadora y el Riviera. Pero no. Definitivamente no.

Aunque es cierto que a muchísimos porteños les gusta, la verdad es que muchísimos también ya estamos hasta la madre de que vengan los gringos a hacer lo que quieran durante estos días, a cambio del beneficio de unos cuantos funcionarios y empresarios del ramo turístico.

Lo cierto es que cada año, al menos, nuestro Ayuntamiento les da dinero a los promotores (medio millón de pesos en efectivo), les pone a su disposición a la mayor parte de los elementos de seguridad con que cuenta, les consigue hospedaje gratis y sólo falta que se les ponga de tapete para que pisen sobre ellos con sus llantas de alta tecnología.

Los que estamos hartos, lo estamos de leer cada año que atropellaron a alguien en la ciudad. Este junio se llevaron a unos niños, incluso, y por ahí circuló el video. O en la ruta. Aunque sean niñatos subnormales que se meten en el camino, no se vale.

¿Acaso los corredores de Fórmula 1 tienen que salir en vídeos pidiéndole a los espectadores que no se metan a la pista porque los pueden atropellar? Pues no, obvio, parezco tarado preguntando esto. Pero así de tarado es que se les permita correr por las calles y caminos vecinales del municipio sin prohibir y poner algo para que, al menos, la gente no se acerque a 100 metros de la “pista”.

No habrá quien me lea y esté pensando que alejar tanto a la gente volverá menos atractivo el evento. Pero pues ante alguien que piensa así, que pone la “adrenalina” antes que la seguridad suya y de sus familias, no tengo nada que decir ni razonar.

El efecto que produce en un reducido número de fans descerebrados es ya por todos conocido: tiro por viaje vemos a un montón de carritos austeros acelerando y cometiendo imprudencias en la ciudad; como el patrocinador principal siempre es una cerveza, pues ya sabemos lo que pasa (parece que no saben disfrutar el espectáculo sobrios); las chicas en bikini como adorno de los carros, para vómito de las mujeres que luchan día a día por dejar de ser vistas como objetos; la destrucción de caminos y naturaleza incalculable por nuestras autoridades indolentes… En fin, lo que año con año varios hemos venido denunciando.

Ah, y ya que me animé a escribir otra vez de esto, un clásico: la participación del crimen organizado.

Es bien sabido que este deporte es practicado sólo por personas con capacidad económica alta. Por eso es común ver a gringos, políticos, empresarios y narcotraficantes.

El otro día leí una nota de que en el sur del municipio encontraron medio kilo de droga y dos “trophy trucks”.

Es increíble que luego de tantos años de que se sabe la relación de esta actividad con los delincuentes, la autoridad no realice, al menos para disimular, unos operativos durante la contingencia. No se necesita ser a veces CSI Miami para tener tantita inteligencia y capturar a alguno que otro delincuente, sólo por variar.

En fin, son tantas las cosas de las que estamos hartos tantos ensenadenses, que escribir sobre esto lo tomaré como el ejercicio cívico del día.

No hay que callarnos. Hay que exigir que saquen la salida y meta de la ciudad, que corran en un circuito bien cerrado a los imprudentes espectadores, que respeten a nuestra naturaleza y, en general, que se comporten tan bien como lo hacen en sus países, que no todos los conos con sombrero y comedores de tacos les damos la bienvenida con los ojos cerrados.

No son héroes. No son súper hombres. No tienen derecho a tratarnos así.

Néstor Cruz. Periodista ensenadense. Editor, corredor y ciclista. Apasionado de la literatura y de la música progresiva. Papá y novio.

Néstor Cruz. Periodista ensenadense. Editor, corredor y ciclista. Apasionado de la literatura y de la música progresiva. Papá y novio.

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