Rusia 2018

DIARIO HASTA LA FINAL (Día 29)

FIFA

Por Marco Antonio Domínguez Niebla

Y si Hugo fuera Suker… (El héroe discreto)

Aunque diferente, era una especie de Hugo Sánchez balcánico. Zurdo. Con clase. Goleador comprobado. Garantía en el área. Y figuró con el Madrid. Yugoslavo primero. Croata después. Huyó (en el mejor de los sentidos de la palabra) cuando detonó el conflicto. Ya había pasado de Zagreb a Sevilla mientras los suyos se mataban entre sí. En la Liga, cinco temporadas de éxito. Así llegó a Madrid. Mediados de los noventa. Lo pidió Capello. Y no defraudó. Su primera temporada, la mejor. Eje de ataque poco “mediático” pero muy efectivo. Campeón de liga, de punta a punta, con esa versión merengue. Más de 20 goles suyos en el camino al título a la italiana, pero sólo en España. Europa seguía pendiente. Y Capello hubo de irse, rechazado por la exigente tribuna del Bernabéu. Al segundo año, ya con un Madrid a la alemana, escasearon sus goles. Con Heynckes, el gigante decayó en el torneo casero. También su goleador. Pero ambos se encontraron en la final de Champions como víctimas, en el papel, de la poderosa Juventus, hasta que su paisano Mijatovic encontró una pelota en el área turinesa y la empujó para poner fin al par de décadas sin Copa de Europa. Con ese antecedente de gloria, Davor Suker viajó a Francia con su selección. La joven Croacia y él como respuesta para la presentación mundialista de un fragmento de lo que fuera Yugoslavia, tal vez sobre el que nació la mayor cantidad de futbolistas talentosos. Seis goles suyos y Alemania incluida entre sus víctimas para sellar un 3-0 en ruta a la semifinal ante la anfitriona Francia. Hasta ahí llegó la escalada de la primera gran selección croata. Sin embargo, aún quedaba el juego por el tercer lugar. Victoria sobre Holanda. Suker llegó a ese juego con cinco goles. Lo terminó con seis. Bota de oro mundialista para el delantero campeón de Champions con Real Madrid apenas mes y medio antes. Lo que fue de él después poco trascendió. Un año más en la capital española y algunos pasos con más pena que gloria por Inglaterra y Alemania. El retiro y su vuelta a la escena meses atrás, finales de 2017, cuando rescató nuevamente a Croacia moviendo la dirección técnica para ponerla en manos de Dalic, el entrenador que ganó la repesca a Grecia y que ya en Rusia venció a Nigeria, Argentina y Finlandia para luego eliminar a Dinamarca, Rusia e Inglaterra. El ex goleador de Croacia nunca ha pretendido figurar más que los verdaderos protagonistas. Tampoco aspira a la dirección técnica para prolongar su presencia lo más cerca posible de la cancha. Sirve desde donde puede ser útil. Ahora es presidente de su federación y tiene ante sí, en su nuevo cargo y veinte años más tarde, otra oportunidad ante Francia, pero ya no por el pase a la final sino instalado en la mismísima disputa del campeonato del mundo. ¿De qué estaríamos hablando por acá si, atendiendo a la analogía inicial, y en correspondencia, Hugo fuera Suker?

*El autor es colaborador de AGP Deportes.

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