Columnas

DIARIO HASTA LA FINAL (Día 31)

 

Por Marco Antonio Domínguez Niebla

Espectacular. Hasta para caer al mínimo contacto hace una especie de espectáculo. Ya ni se diga cuando toma el balón y se enfila para hacer daño a las defensas temerosas cuando lo ven llegar siempre frontal en busca de hacer daño con esa zurda de privilegio y ese vértigo que imprime en cada jugada. Tendrá 30 pero parecer de cuarenta y tantos cuando la cámara lo enfoca en primer plano con su calvicie prematura. Pero cuando la toma se abre con él y la pelota pegada al pie parece un chamaco desbocado. También parece el mejor jugador de este mundial. Una pena no poder disfrutarlo en otra final. Lo merecía. Por fortuna, y aunque tenga sus detractores, existe el juego por el tercer lugar. Y en la edición 2014, el mejor jugador fue el siempre: Robben, el verdugo de españoles, chilenos, australianos, mexicanos y brasileños. Así vendría bien recordarlo. Sin despecho.

Decadencia. No es que uno goce con la desgracia ajena. Tampoco se trata de hacer leña del árbol caído. Pero tengo que admitir que fue una especie de disfrute. En 70 aún ni nacía. No pude ver al mejor Brasil de la historia. Pelé y compañía, cuentan y puede comprobarse en video, hacían del futbol un arte, una especie de estética sobre el rectángulo verde desde el 58 en Suecia pasando por el 62 en Chile hasta llegar al mundial mexicano. Y es que todo lo que toca su punto más alto en algún momento puede torcerse tarde o temprano. Al final, eso, la debacle del futbol más vistoso y virtuoso de la historia del futbol mundial tocando fondo y recibiendo diez goles en los dos últimos juegos de su mundial, siete cortesía de alemanes y tres más con dedicatoria holandesa, sí me tocó verlo. Ni Pelés ni Ronaldos ni Romarios ni Ronaldinhos. Todo eso es pasado. Ni grandeza ni jogo bonito. Y luego en su mundial. Pobre Brasil.

Cara de choque. La libreta inseparable como muestra de la dedicación, del estudio del rival y de los propios. Casi inmutable. A todos lados donde fue, ganó. Si ese señor de perfil achatado está parado en el área técnica, hay garantía de un equipo trabajado, capaz. Holanda y su 3-0 contra Brasil por el tercer lugar sabrá a poco para un equipo que bien pudo levantar su primera copa en su cuarta final bajo la dirección de ese técnico en plenitud, de no haber sido por los penales y los argentinos. Lástima. Van Gaal hizo bien las cosas y se va. Manchester United queda en buenas manos.

La última y nos vamos. Como corre el tiempo ese mes entre junio y julio cada cuatro años. Y llegamos al final. El diario está por cerrarse. Cada vez más cerca el día 32. Último de la copa brasileña. Será asunto entre argentinos y alemanes, por tercera vez.

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