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Jorge Negrete Vea, el campeón con América que volvió a Ensenada

Alejandro Zepeda

Ensenada, Baja California.- De lejos, por la visera que cubre su cabeza, pareciera un ex beisbolista. Y bien pudo serlo. “Nací en Nogales, Sonora, donde viví hasta los 10 años. Puro beisbol se jugaba allá”. Incluso en la familia.

“Mi tío fue Roberto ´Chamaco´ Vea, un gran pelotero de Diablos Rojos, hermano de mi mamá que murió trágicamente en un accidente automovilístico”.

Para Jorge Negrete Vea, el futbol apareció hasta su mudanza a Ensenada. “Ni tele ni nada en esos tiempos. No había manera de conocer los deportes como ahora”.

Sus amigos, “de la (calle) Riveroll”, lo presentaron con el deporte que habría de llevarlo a una selección nacional que trabajaba rumbo a los Juegos Olímpicos de 1964, los primeros en Tokio antes de los que están por llegar en 2020. A la par vino América y su primer campeonato después de 40 años con él en la defensa, y luego Puebla y Veracruz.

Todo esto, sin embargo, inimaginable durante los primeros años de los cincuenta.

“Cuando empecé era muy malo. No conocía el futbol porque no se jugaba en Nogales. Lo que me ayudó es que hice atletismo en la primaria, así que era fuerte físicamente, pero carecía de técnica. Y de táctica ni se diga. Por eso me mandaron a la defensa y poco a poco me fue gustando”.

El cimiento que le aportó esa experiencia en el atletismo fue completado por una evolución inmediata que, a base de tesón, registró “en lo técnico y hasta en lo táctico”.

Y del barrio pasó a la liga oficial. “Entonces estaba la categoría infantil, la cual no jugué porque empecé tarde, y luego seguía la juvenil en la que fui campeón de inmediato con un equipo de época, el Vanguardia”.

Afianzado en la posición que descubrió por azar, el entonces aspirante a futbolista, nacido el 23 de marzo de 1943, ascendió junto a los juveniles de ese mismo plantel a los representativos de segunda y primera fuerza del Vanguardia, donde acapararon campeonatos de los años siguientes.

“Nos llamaban Los Pequeños Maestros del Vanguardia, por la juventud de la mayoría de nosotros”.

No obstante, el reconocimiento al trabajo colectivo contrastaba con el aspecto individual.

“No sé por qué, tal vez porque había mejores jugadores que yo, pero nunca me convocaban a la selección de Ensenada. Tuvo que lesionarse un compañero para jugar mi primer estatal y luego mi primer nacional en Monterrey”. Y esa experiencia cambió todo.

“El entrenador de Tijuana, un año después que nuevamente había quedado fuera de la selección de Ensenada, me prometió que si ganaba el estatal, me convocaría al nacional”. Y así fue.

Con Tijuana como sede, Jorge Negrete no sólo alcanzó la titularidad en la selección de Baja California, sino que además la afición lo reconoció como el mejor jugador de la competencia.

Jorge Negrete integró la selección de Baja California en el nacional de 1962, en Monterrey (centro, arriba)

Selección pre olímpica y América

Lo anterior fue visto desde el graderío por Nacho Trelles, entonces técnico nacional que buscaba talento amateur para la selección preolímpica. “Le gustó mi rapidez en las coberturas, mi manera de ver el juego, y me llevó junto a dos compañeros más de Baja California, Pancho Mora de Mexicali y Guillermo Siqueiros de Ensenada”.

También Panchito Hernández, legendario directivo de América recién llegado en ese momento de Zacatepec, lo detectó. Y lo llevó a la capital junto a Mora y Siqueiros por lo hecho en ese estatal.

En la selección no libró los cortes y vio desparecer su nombre en un listado que viajaría a Tokio, en el que también se encontraban el portero de Chivas Nacho Calderón, el ex técnico nacional Miguel Mejía Barón y el hoy periodista Carlos Albert, entre otros.

Pero en América su disciplina como marcador convenció primero a Alejandro Scopelli y más adelante a Roberto Scarone, técnicos del equipo cuando fue adquirido por Emilio Azcárraga, propietario de Televisa. Y junto con Zague (padre), el campeón del mundo brasileño Vavá, Arlindo, el portero argentino Ataulfo Sánchez, Juan Bosco, Alfonso “Pescado” Portugal y Jorge “Coco” Gómez colaboró para conseguir el primer campeonato de América en la era profesional.

“La verdad había diferencias en el equipo. Estaban los extranjeros y los mexicanos aparte. Los brasileños se quejaban de mí porque les entraba con todo, pero los mexicanos me decía que siguiera así”. Fueron cuatro años como americanista, suficientes hasta para haber marcado a Pelé en una gira mexicana del mítico Santos.

La Franja

Finalizado ese capítulo, Puebla fue su destino. “El equipo estaba en Segunda División y se formó un plantel para ascender con Jorge Marik como entrenador, pero no se logró el objetivo. Fue cuando llegó Francisco González Gatica que ascendimos”.

Ahí en los Camoteros, pasadas un par de campañas, se reencontró con Nacho Trelles y coincidió en la cancha con el goleador poblano de esa época, Manuel Lapuente, hasta 1973 cuando partió a su última experiencia profesional: Veracruz, donde jugó seis meses más.

Regreso

“Cuando me fui a América ya llevaba mi título como maestro graduado de la primera generación de la Normal Estatal de Ensenada, así que me contactaron para ofrecerme una plaza”. Y tomada la decisión del retiro en Veracruz, de inmediato se integró al cuerpo docente de una primaria en Maneadero para iniciar de ese modo una trayectoria longeva en el magisterio de Ensenada.

Con Puebla, en el proceso de vuelta a la Primera División

Campeón con Cecyt 201

De sus años con América en la capital, disponía del tiempo suficiente para agregar conocimiento y por las tardes cursó una carrera técnica en electrónica, así como la acreditación como director técnico.

Y, ya jubilado, recibió la invitación para compartir sus conocimientos en esas áreas dentro del Cecyt 201, “lo que hoy es el Cbtis 41”.

“Fueron 26 años más de muchas satisfacciones tanto en las aulas como en las canchas porque me ofrecieron el equipo de futbol de la escuela y encontré a muchísimo talento”. Tanto que formó un plantel que, liderado por Javier “Capi” Herrera y Jorge “Marro” Cárdenas, ganó tres títulos nacionales de Inter- Cecyt.

“Desde que me ofrecieron ser director técnico le comenté al director que yo siempre quiero ganar. Y tuve la suerte de conocer al ´Capi´ Herrera, a quien llevé a América a probarse y luego jugó primera división con Correcaminos”.

En un Puebla-Chivas con su ex compañero de selección pre-olímpica, Nacho Calderón

Raíces

Nació en Nogales, se hizo futbolista en Ensenada donde se casó con su compañera de toda la vida María Elena, triunfó en la Ciudad de México, fue feliz en Puebla y se retiró en Veracruz.

“Tengo cuatro hijos: Jorge, Armando, Raúl y Elizabeth, cada uno nacido en diferentes ciudades: Ensenada, México, Puebla y Veracruz”.

Así resume Jorge Negrete su ir y venir, su partida de Ensenada nuevamente a Puebla cuando llegó la jubilación del Cecyt, y su nuevo retorno al puerto bajacaliforniano dos años atrás.

“Me siento mejor aquí y en Puebla, donde hice muchos amigos. Por lo pronto, vivo en Ensenada. Después quién sabe…”.

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