Deportes

La leyenda del “Capi” Herrera, el ensenadense de Primera, después de 25…

Alejandro Zepeda

Ensenada, Baja California.- Se descubre la cabeza para dar testimonio del paso del tiempo. “Todavía tenía pelo la última vez que vine”.

Javier “Capi” Herrera ha aparecido después de 25 años.

De ahí el mito.

¿Qué fue del ensenadense que jugó Primera División con los Correcaminos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas entre los ochenta y los noventa?

Él mismo lo responde, casi 40 años después de su partida, cuando figuraba como goleador del legendario equipo del Cecyt.

“Sí, soy de Ensenada, pero me fui muy joven. En el 79 mi entrenador en el equipo de la prepa (Cecyt), el Profesor Jorge Negrete, me llevó a América. Entrené allá con las reservas dirigidas por El Monito Rodríguez, y de ahí me mandaron a Tlaxcala con su filial, los Lobos de la Segunda División”.

A América ya no regresaría. Pero su primer acercamiento al máximo circuito se dio de inmediato cuando los Lobos pasan a ser propiedad de Puebla. En el paquete de tres jugadores enviados al primer equipo de La Franja estaba El Capi. “Sólo salí tres juegos a la banca con el entrenador Leonel Urbina. No pude debutar”. Entonces lo buscó Veracruz. “Y fueron dos años con los Tiburones que jugaban la Segunda División”.

Hasta entonces, Javier Herrera había seguido los pasos de su mentor, Jorge Negrete, campeón de Primera División con América y campeón del Ascenso con Puebla, además de retirarse con Veracruz, aunque en su caso sin poder pisar una cancha del máximo circuito.

“Estando en Veracruz cambiaron las cosas. Jugamos una serie de partidos contra la Universidad Autónoma de Tamaulipas y anoté algunos goles. Les gusté y me contrataron”.

Pasaron dos años y El Capi ya era titular con los Correcaminos. Un experto en ascensos, el técnico Diego Malta, hizo el trabajo. Tres juegos contra Querétaro y tres empates. “Así se jugaba antes, si persistía el empate después de dos juegos, había un tercero. Y lo ganamos en penales para ascender en el Estadio Azteca”.

Lo que no pudo lograr en la adolescencia, cuando se probó con León, Atlas y Jalisco (antes de volver a Ensenada para estudiar y jugar con el Cecyt), y luego con América, Puebla y Veracruz, había llegado “con mucho trabajo y esfuerzo”.

“Viví lo máximo a lo que aspira cualquier futbolista. Ya era campeón y jugador de Primera División”.

El goleador que se fue de Ensenada y el lateral que pretendían que fuera en Puebla, se había transformado en un volante por derecha durante el ascenso, y más adelante, ya ascendido, habría de establecerse como un eficiente mediocampista de contención.

“Don Carlos Miloc llegó a dirigirnos en Primera y aprovechó mi fuelle y mi capacidad para recuperar balones”. Eran los Correcaminos que jugaron un repechaje y una liguilla.

“El señor Miloc llevó al Chato Ferreira, portero de selección nacional, y a otros veteranos como Amaury Padilla y Raúl Arias, junto a varios jugadores centroamericanos muy buenos: Richardson Smith, Raúl Martínez Sambulá y René Mendieta”.

Por su posición fueron pocos los goles. Tan pocos para recordarlos. “Metí dos, uno fue tras un penal que rechazó Pablo Larios, el portero de la selección que jugaba en Tigres. Pero el que más recuerdo, porque salí en (en el programa de televisión) Acción como El Gol de la Semana, fue una chilena contra Tecos”.

Entre las anécdotas de las que fue testigo está aquella del Rector de la UAT, Humberto Filizola, quien “se preparó para debutar en la Primera División y lo hizo contra el América a los 44 años. A punto estuvo de marcar un gol y claro que hubo una gran polémica”.

Finalizada su carrera como futbolista (1994) permaneció en Ciudad Victoria donde formó familia, ya con tres hijos, “dos muchachos de 25 y 21 años y una niña de 15”.

Sólo uno de ellos siguió sus pasos. “Jugó con Correcaminos y ganó el campeonato en uno de los torneos del ascenso (2011)”.

El Capi, conocido en Ciudad Victoria como El Kid, trabaja en la Facultad de Agronomía de la UAT y ha colaborado en diferentes proyectos relacionados con el futbol.

“Ya eran 25 años sin venir a mi Ensenada que he representado con tanto orgullo, y la veo modernizada, más grande, más bonita. Regresé para recibir un reconocimiento de la asociación Unidos por el Futbol de Ensenada y me trae muchos recuerdos estar aquí (en el campo Nueva Ensenada) porque vivía a dos cuadras.

“Jugaba con Inmobiliaria Ensenada en la Primera Fuerza y trabajé en la construcción de las bardas de este campo cuando pasó de ser de atletismo a futbol en los setenta. Soy parte de todo esto…”.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

To Top