BOXEO Y MMA

LA ÚLTIMA PUERTA (Columna por Guillermo Valero)

Archivo

Por Guillermo Valero Sosa

Pelear con los mejores, ganar títulos mundiales y convertirse en ídolo de corte internacional, son los sueños que tiene cualquier púgil que inicia en el profesionalismo.

Algunos combaten durante años, pero por distintas razones se alejan de sus objetivos y terminan perdiéndose en un camino que en ocasiones se vuelve tenebroso y enredoso.

Existen otros peleadores que avanzan rápido y llegan pronto a sus metas, casos como estos, son contados. La gran mayoría va poco a poco, paso a paso, ganando y soñando y viceversa, hasta que por fin llega la ansiada oportunidad.

En la cabeza de cualquier boxeador serio disciplinado y soñador, no existe el “no se puede”. Un boxeador, un real boxeador está hecho para pelear con quién sea y donde sea.

Carlos “Chema” Ocampo enfrentará el 16 de junio al estadounidense Errol Spence Jr., considerado uno de los mejores pugilistas libra por libra del mundo. La pelea en el papel luce como una ‘misión imposible’ para el de Ensenada.

Dentro de la lógica no hay manera que un muchacho de bajo perfil, poco conocido a nivel nacional e internacional supere a un hombre que ya tiene en su pared las cabezas de Lamont Peterson, Chris Algieri o Kell Brook.

Dentro de la lógica no hay manera de que un peleador como Ocampo que no tiene como principales fortalezas la pegada, el bending o la velocidad de manos derrote a Spence que cada golpe de poder que lanza lleva destino de nocaut y que además su velocidad lo ha hecho hasta ahora parecer intocable.

En pocas palabras, dentro de la lógica no hay manera de que Carlos Ocampo eche a perder los planes de promotores, en una pelea que para el actual campeón welter de Federación Internacional de Boxeo es “de trámite”.

Pero se nos olvida un pequeño detalle; en el boxeo no existe la lógica, en este deporte los récords y planes a futuro salen sobrando, todo se limita a una batalla de uno contra uno en la que intervienen los estilos, la inteligencia y en ocasiones la suerte.

“Chema” Ocampo no es más fuerte ni más rápido que Spence Jr., pero tiene un estilo que indigesta a cualquiera, con lo largo de sus brazos suele mantener a distancia a sus rivales, hacerlos desesperar y cuando éstos se cansan de fracasar en su intento de penetrar, ahí, justo ahí aparece el sello del púgil porteño, lanzando latigazos, amarrando y golpeando de nuevo en corto, punteando la pelea vaya pues.

Su estilo puede gustar o no, pero nadie puede negar su eficacia, pues 22 combates invicto respaldan lo dicho.

El púgil de Ensenada Baja California, tiene todo que ganar y nada que perder, suena trillado, lo sé, pero esa motivación juega un rol bastante importante.

Inclusive es una de esas contiendas en las que perdiendo pudiera salir ganando.

Erroll Spence tiene 20 nocauts a favor en 23 peleas, una cifra de miedo para todos aquellos rivales que se pierden en ese camino tenebroso, pero no para Carlos Ocampo, un boxeador que gana, sueña, vuelve a ganar y vuelve a soñar, un boxeador que ha ido paso a paso, sin prisas hasta llegar al vestíbulo de las ‘grandes ligas’, lugar al que todos quieren entrar pero pocos logran abrir esa última puerta, una puerta que si no se abre con una llave especial, se cierra para siempre…

Guillermo Valero Sosa es editor de la sección deportiva de Periódico La Crónica y conductor del programa de boxeo Cuatro Esquinas, transmitido en Canal 66 de Mexicali. gvalero@lacronica.com

 

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

To Top