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RÉPLICA

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Por Fernando Ribeiro Cham

Lector

Lo leía como estudiante de esa asignatura que ha tendido un puente entre ambos. Lo leía en el noreste del país, en esa ciudad de acero en la que, gracias a la tecnología, el diario de la pequeña ciudad estaba al alcance de un click. Lo leía en mi estancia en la ciudad fronteriza, aun cuando las jornadas laborales eran largas, entre eventos internacionales o concentraciones de fines de semana, lo leía. Lo leía en papel, con el ave por símbolo de por medio tres veces por semana. Lo leía después de su salida del diario y su aparecer en ese medio cuyas tres letras al día de hoy no he podido descifrar. Lo leía antes de distanciarnos, después de que eso pasó y hoy que la distancia se ha acortado.

Lo leo, aunque es poco el material de deportes que decido leer, porque jamás me han gustado las recetas de cocina, el marcador de tantos goles de un equipo y tantos del otro, el dato que no me lleva más allá, la ausencia de análisis, la conclusión visible. En cambio siempre hay algo atractivo en conocer la razón del cocinero por agregar o excluir tal o cual ingrediente, ver la forma en la que desmenuza la noticia o incitar en el lector la capacidad de coincidir o no con quien escribió.

Al final, el periodismo visto desde este aficionado a escribir sobre deporte, no es otra cosa que una invitación a tocar la puerta del pensamiento.

Está claro que no todos los temas escritos son del agrado de un servidor. Es normal. Quien escribe lo hace de temas que le interesan. Si ese interés coincide o no con el lector, es punto y aparte, pero lo leo.

Si mañana nos enemistamos, si el medio no permitiera que usted pueda leer a quien esto escribe o si la crítica hacia la labor fuera incisivamente constante, no habría empacho en decir, como lo hacía cuando escribía para el Vigía, que el señor Marco, con todo y su “argentinización recalcitrante”, ha sido, es y seguirá siendo una de las voces de mayor resonancia en el deporte del municipio.

Si como dijo Hans Christian Andersen, “la prensa es la artillería de la libertad”, el autor de los Apuntes Perdidos, es sin duda, so pena de réplica que amerite, fusil que resuena y tiene eco deportivo.

*El autor es Licenciado en Actividad Física y Deporte por la UABC. Fue responsable de deporte asociado en el Instituto del Deporte de Baja California. En la actualidad encabeza la coordinación de educación física en el Sistema Educativo Estatal. También preside el consejo directivo del Salón de la Fama del Deporte de Ensenada.

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