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Por Fernando Ribeiro Cham

Interés, incomprensión, desinterés, apatía

11 años después estaba sentado en el mismo sitio en el que la diputada Elizabeth Morales llevaba a cabo un foro de consulta que diera paso a la entonces nueva ley general de cultura física y deportes. Curioso que el ejercicio actual no fuera promovido por el presidente de la comisión de deportes, sino por uno de los secretarios, sí, uno de la fuerza que representa a la mayoría legislativa, pero secretario al fin.

Entrenadores, atletas, directivos y promotores, todos los que intervienen de alguna manera en el sistema deportivo local, asistieron al foro legislativo que planteaba entre otras cosas, ponencias principales por parte de quienes tienen un lugar en la mesa del SINADE, la representación de las entidades federativas, el organismo de impartición de justicia, el deporte escolar, el deporte organizado por la sociedad civil y la entidad pública federal.

Este tipo de ejercicios permite el diálogo entre la comunidad deportiva y sus dirigentes, pero cuando se desconoce el alcance y función de quien está al frente y se piensa en lo particular por encima de lo general, el foro como espacio para el enriquecimiento de una política deportiva desaparece y se convierte en un buzón de demandas y solicitudes, algo parecido a estar en el módulo de gestión del legislador.

De entrada, como sucede en la gran mayoría de estos ejercicios, el grueso de los comentarios va encaminado a propuestas programáticas o de ejecución que en todo caso corresponden, como su nombre lo dice, al poder que ejecuta, no al que regula.

En el foro hubo mucho interés y bastante desconocimiento. Poco faltó para que los legisladores recibieran solicitudes tan particulares como apoyo para adquirir suplementos alimenticios para tal o cual competencia.

La procuración de derechos del deportista menor de edad, el alcance de las resoluciones en materia de justicia deportiva, la mediación como método de resolución de conflictos, la posibilidad de que parte de los recursos confiscados a las organizaciones criminales se destine a la actividad deportiva, establecer un porcentaje del PIB como piso subsidiario del Estado mexicano a la actividad física y el deporte, la consideración de los rubros anteriores como actividades coadyuvantes de la estrategia de salud pública, en fin, tantos temas que debidamente desarrollados pueden dar para un debate argumentado y con elementos.

Incluso he escuchado de una propuesta que promueven algunos colegas y que incitaría a la regulación profesional del servicio que se presta en los gimnasios y centros de ejercicio físico, propuesta con la que comulgo pero que forzosamente debe sustentarse. Qué busca, qué reforma, cómo se reforma, a partir de cuándo, con cuánto tiempo de gracia para llegar del punto a en el que estamos, al punto b en el que se pretende estar, son solo algunas de las interrogantes que deben acompañar a la idea misma, por muy favorable que esta luzca.

Este tipo de ejercicios debería permear en las legislaturas estatales y en los cabildos, en las comisiones que ambos órganos integran de forma separada para el rubro deportivo.

Es una lástima que desde que dejó el cargo el entonces diputado Juan Carpio Ascencio, la Comisión de Desarrollo Social, Asuntos Indígenas y DEPORTE (vaya usted a saber a quién se le ocurrió la idea de incorporar al deporte con los otros rubros) no ha sesionado e incluso, salvo que no hayan subido al portal del congreso estatal el acta de la reunión, la iniciativa para crear un fondo destinado a deportistas de alto rendimiento, quedó en el tintero.

Mención aparte merece el trabajo del regidor Mellado, de quien puedo afirmar que tarda más en terminar un juego a 9 hoyos en un campo de golf, que el tiempo que ha invertido en hacer que la comisión de deporte sesione. Un balón por aquí, una plaquita por allá, la sonrisa para la foto de inauguración, todo ello no justifica el que no se le meta mano a las normas y disposiciones que deben hacer interactuar a los actores del deporte en el municipio. En eso, Samuel Albestrain lo lleva de calle.

El último antecedente de un foro en materia deportiva, fue impulsado por el entonces regidor Aníbal Santana, allá en el año 2011. Mucho se ha hablado en las últimas semanas de la democracia participativa. Agregaría que entre más argumentada sea dicha participación y culta en el conocimiento de determinada materia se encuentre, la voz ciudadana sin duda ayudará a plantear mejores soluciones a las problemáticas existentes y el deporte no está ajeno a ello.

*El autor es Licenciado en Actividad Física y Deporte por la UABC. Fue responsable de deporte asociado en el Instituto del Deporte de Baja California. En la actualidad encabeza la coordinación de educación física en el Sistema Educativo Estatal. También preside el consejo directivo del Salón de la Fama del Deporte de Ensenada.

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