BEISBOL

Tury Valdez, sano y descansado, tras par de pruebas superadas

Alejandro Zepeda

Ensenada, Baja California.- Justo un año después, la segunda prueba.

Arturo Valdez recién había superado en tiempo récord los efectos un padecimiento que condicionó su movilidad, cuando sufrió una fractura en su mano lanzar que a punto estuvo de alejarlo de los montículos de forma definitiva.

Las dos experiencias las cuenta sin problemas de salud, sano, sobre el terreno de juego del deportivo Antonio Palacios como estelar del pitcheo de los campeones de la Liga Municipal de Ensenada, Halcones, “esperando que haya terminado la maldición”, casi año y medio después.

La primera de las pruebas para el “Tury” llegó en octubre de 2016 con un nombre ajeno, desconocido: Síndrome Guillain-Barré.

“Se pierde fuerza en las piernas y dejas de caminar. Es algo que puede pasarle a cualquiera. Empieza de los pies para arriba y pasa hasta la cara. Por fortuna me brincó la cintura y no tocó ningún órgano vital que afectara más mi salud”, relató.

Sin embargo, aun cuando el padecimiento fue “fuerte y delicado”, el hecho de ser deportista aceleró el proceso de recuperación.

“La mayoría de la gente necesita de uno o dos años para recuperarse, pero a mí me ayudó ser deportista y el deseo de volver a pitchear, y sólo me llevó dos meses con tratamiento y terapias de electro-estimulación”, apuntó el ex lanzador de Cañeros de Los Mochis.

“La única secuela es (relacionada) con la parálisis facial: a veces me lloran los ojos cuando estoy comiendo”, explicó.

Arturo Valdez, ya recuperado, regresó de inmediato a jugar beisbol, pero “justo un año después del Guillain-Barré” se fracturó un dedo de su mano izquierda, la de lanzar.

“Tenía pocas probabilidades que tenía de volver, pero me operé y después de lanzar con un poco de dolor, ya puedo hacerlo sin problema”, refirió.

De su actualidad, festeja “poder venir (a Ensenada) a jugar los domingos” al lado de los compañeros que lo apoyaron durante los momentos difíciles en el equipo Halcones, mientras labora en los Estados Unidos entre semana.

Ve lejano un eventual retorno al beisbol profesional, aunque “no hay que decir nunca porque puede resurgir el deseo de volver”.

Su brazo está sano y descansado. “Después de cinco años de lanzar, esos meses de la enfermedad y la cirugía me sirvieron para descansar”, dijo el pitcher zurdo de 28 años, de nuevo convertido en uno de los principales activos del equipo Halcones y la futura selección de la Liga Municipal.

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