LA COLUMNA

Por Marco Antonio Domínguez Niebla
Atmósferas
Es la atmósfera de siempre. De chiquillos sudorosos. De hambre. De quiero ser alguien para salir de pobre. De quiero comerme el mundo. De golpes. De sangre. De decepción. De esperanza. De triunfo. De derrota. De revancha. De competencia para avanzar más que el de al lado. De ganchos, de jabs, de volados, de rectos, de uppers. De pera y de costal. De cuerdas y de lona. Atmósfera de aprendizaje, de semillero. De recorte de periódico, de cartel que anuncia las grandes funciones de los suyos. Atmósfera de dinero ganado con el sudor de la frente o de dinero esquilmado por algún promotor abusivo. De partirse la cara arriba de un ring para llevar de comer a casa. De narices fracturadas y chatas, de labios reventados, de piezas dentales flojas, de ojos morados, de orejas de coliflor, de cejas partidas a punta de golpes limpios o cabezazos. De vendaje. De careta. De protector bucal. De nudillos inflamados. De quijadas calientes, de quijadas de cristal. Atmósfera de guantes sudorosos pasados de mano en mano. De adrenalina. De gallitos de pelea domesticados y entrenados. De camisetas de tirantes y pantaloncillos holgados, de zapatillas gastadas por el trabajo diario. De carreras, lagartijas, abdominales, salto de cuerda. Atmósfera de contrastes, de camino andado o de camino por andar. De sueños de juventud o de última oportunidad. De éxito o de fracaso. De autógrafo o de olvido. De fajadores o estilistas. De técnica depurada o de pura pegada. De peleadores nacidos con clase o de peleadores hechos a puro tesón. De fama pasajera, de éxito efímero. De estrategia o de al “ahí se va”. De aplauso o de rechifla. De hoy o nunca. De futuro o de no tienes futuro. De constancia o de desgano. De disciplina o nada más de pasadita. De principiante o de ex campeón del mundo. De sueño o realidad. De encrucijadas, de prospecto o bulto. Del montón o de uno en un montón. Atmósfera de pajas, moscas, gallos, plumas, ligeros, welters. De dietas, mal pasadas, sacrificios, de cita con la báscula. De solidaridad. De amigos o rivales. De lealtad. De códigos no escritos. Atmósfera del Mako. También del Pirry y el Torito. De Misael, de Rafa Jr., de Max. De los nuevos, los chiquillos, los que traen medallas cada año. De los gritos de Rafa, de sus regaños, sus exigencias, su liderazgo en ese gimnasio cimentado con trabajo. Atmósfera de ser lo que es, de no poder ser otra cosa más.




