La Columna

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Por Marco Antonio Domínguez Niebla

Cámara, micrófono y corbata

Se alista a poner manos a la obra. El tripié a cuestas y el resto del equipo en la mochila que lleva sobre la espalda. Aunque ejecuta la maniobra sin mayores contratiempos, le ofrezco ayuda. Ahora, a diferencia de otras veces, agradece y me dice que no, que ya consiguió a un colaborador. Con una mano carga la cámara y con la otra sostiene el micrófono que está a punto de transferir a la persona que le ha ofrecido ayuda para sacar adelante la entrevista. Después de enfocar, dispara las preguntas sobre el encargado de brindar la información. Espero el turno para relevarlo frente al entrevistado. Entretanto, analizo su desempeño y no dejo de sorprenderme: pregunta y graba a la vez con una naturalidad que dista de reflejar la dificultad que la tarea implica. Pienso en el lío que me encargaría de armar si yo tuviera que dar cobertura a algún evento como camarógrafo y reportero de manera simultánea. Incluso alguna vez lo hice, pero cuando no fallaba el audio la toma salía desencuadrada o el entrevistado terminaba diciéndome –ante el preámbulo accidentado que antecedía la charla, y con gesto lastimoso– que por qué no me contrataban a un camarógrafo. En cambio, el hombre que carga la cámara y ya ha guardado el micrófono no tiene ese tipo de problemas, tal vez por la actitud amable y la sonrisa bonachona que le caracterizan. Me pongo en el lugar de los entrevistados y jamás le negaría un intercambio de preguntas por respuestas. Tomo el turno en cuanto él termina y recabo la información referente a las peleas de boxeo que recién se han celebrado en el puerto. Sí, en el puerto. Y entonces, a él que vive a más de cien kilómetros del puerto, le pregunto si su presencia se debe sólo para cumplir con la cobertura de ese evento. Me dice que sí, porque allá donde él vive no hay actividad deportiva ese sábado y entonces tomó la cámara y el tripié y el micrófono y todo lo demás que guarda en su mochila para subirse al autobús Tijuana-Ensenada. Y, por fin, todo me queda claro. Ya tengo de quién escribir durante la semana que trae consigo el día del periodista. Que ni mandado hacer. Resuelto: Manuel Zepeda, el presentador, encorbatado y en el estudio, de las noticias que él mismo reportea, cámara y micrófono en mano por cualquier escenario de la región, todos los días por Síntesis TV.