Proponen llevar atención psicológica a primarias y secundarias ante crisis de salud mental infantil

Mexicali, Baja California.- La salud mental de niñas y niños dejó de ser un tema secundario. Hoy es una alarma encendida. En Baja California, una iniciativa presentada en el Congreso busca que la atención psicológica llegue directamente a las escuelas de educación básica, como una respuesta urgente a un problema que se disparó tras la pandemia de Covid-19.
La propuesta plantea que se implemente un programa estatal en planteles de primaria y secundaria para detectar, atender y canalizar problemas emocionales desde edades tempranas.
Una crisis silenciosa
Las cifras no son menores. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Salud Pública y la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), uno de cada siete niños y adolescentes en México vive con un trastorno mental diagnosticable.
El panorama en 2026 se sostiene sobre tres ejes preocupantes: alta prevalencia de trastornos emocionales, inicio cada vez más temprano y consecuencias extremas, entre ellas el suicidio.
Especialistas advierten que cuando estos problemas no se atienden en la infancia, las secuelas aparecen años después: conductas antisociales, abandono escolar, bajo rendimiento y dificultades para integrarse productivamente a la sociedad.
Atención temprana, sin burocracia
La iniciativa propone establecer protocolos claros de canalización inmediata. Es decir, que no solo se identifique al menor con ansiedad, depresión u otra condición emocional, sino que pueda ser enviado de forma ágil a servicios especializados, sin que los trámites o la falta de coordinación lo dejen en el abandono.
El objetivo es convertir a las escuelas en una primera línea de detección y apoyo, especialmente en comunidades vulnerables donde muchas familias no tienen acceso a atención psicológica privada.
Más que educación, prevención social
Impulsar el bienestar psicológico en educación básica no solo se plantea como una política educativa, sino como una estrategia de prevención a largo plazo. La lógica es clara: comunidades con menores emocionalmente estables tienden a registrar menos violencia y mayor cohesión social.
El proyecto de reforma a la Ley de Salud Pública del Estado ya fue turnado a comisión para su análisis. Mientras tanto, el debate queda sobre la mesa: invertir en salud mental infantil hoy podría significar evitar crisis sociales mañana.



