DIARIO HASTA LA FINAL (Día 27)


Por Marco Antonio Domínguez Niebla
Leyenda
No sé qué tanto lo recordaremos por este tramo final, de decadencia natural. Lo que hay que reconocer es que su presencia generó expectación. Fue mucho lo que hizo como para ignorar su sexta aparición como seleccionado nacional de su país. Y dio nota. Para bien y para mal. Para bien: su longevidad y sus tres goles antes de la partida. Seis comparencias y en todas anotando. Para mal: el tiempo que no perdona. El hombre que a su talento le aportó trabajo duro y disciplinado hasta esculpir el físico que mantiene, fue demasiado lejos en todos sentidos. Logró meterse a la conversación frente al considerado mejor futbolista de las últimas décadas. Si logró inclinar la balanza a su favor, ya lo decidirá cada quien, de acuerdo a sus filias y fobias, a sus aficiones. No me meteré en ese tema, tan espinoso como polarizante.
También fue demasiado lejos en su necesidad de legitimarse aún más (¿era necesario?) tratando de ganar un mundial. Desgraciadamente se encontró con sus 41 años a cuestas, condicionantes hasta para un adicto al cuidado personal llevado al más alto nivel de profesionalismo. Ya hace tres años y medio, su quinta convocatoria terminó en escándalo y berrinche. Su sexta no tuvo drama ni escándalo como aquello de Qatar. De la Portugal favorita que muchos apuntamos, con él y con la base del PSG bicampeón de Europa, no hubo ni asomo. El equipo nunca caminó, mientras el seleccionador apostó por él en la cancha (pese a todo) en los momentos culminantes de la competencia, con excepción del pase a octavos, cuando el atacante sustituto decidió el resultado a favor. Sólo su despedida merece líneas para una selección que bien podría liderar el listado de decepciones este 2026.
De España, su victimaria, y Bélgica, que echó con una goleada al único de los tres anfitriones que seguía con vida, ya platicaremos luego. No todos los días se despide una leyenda.




