Diario del Tour (Julio 24/2026)


Por Néstor Cruz Tijerina
Llegó el momento de la batalla final entre Isaac del Toro y el prodigio francés de apenas 19 años, Paul Seixas. Mañana disputarán el maillot blanco al mejor joven del Tour de Francia y, muy probablemente, un lugar en el podio de la clasificación general.
Todo apunta a que este será el nacimiento de una rivalidad que podría extenderse durante los próximos ocho o diez años. Una rivalidad que, con el tiempo, quizá alcance el nivel de la que han protagonizado en el último sexenio el danés Jonas Vingegaard y el esloveno Tadej Pogacar.
Y prácticamente todo se definirá mañana, cuando el pelotón enfrente nuevamente el temible Alpe d’Huez (esta vez por su lado sur) , uno de los puertos más duros que existen en el ciclismo moderno, en una etapa salvaje que acumulará más de 5,400 metros de desnivel positivo.
Ambos jóvenes todavía conservan la posibilidad de arrebatarle el segundo lugar al belga Remco Evenepoel, campeón olímpico y campeón del mundo de contrarreloj, quien ha sorprendido al planeta por la enorme evolución que mostró este año en la montaña, terreno que durante mucho tiempo fue considerado su principal debilidad.
Las teorías son muchas, pero los especialistas prevén tres escenarios.
- UAE Team Emirates pasa al ataque.El equipo de Isaac del Toro podría lanzar una ofensiva con Tadej Pogacar trabajando para su compañero mexicano, algo que ya vimos en este Tour y que, hace apenas unos años, habría parecido imposible. El objetivo no sería únicamente dejar atrás a Paul Seixas, sino intentar arrebatarle el segundo lugar a Remco. Es un escenario muy viable, sobre todo porque hoy el propio Pogacar declaró que el plan del equipo será ayudar a Isaac. Si ocurre, será un auténtico espectáculo.
- Seixas ataca, obligando a Isaac a resistir.Conociendo el carácter del joven francés, quien realmente no tiene nada que perder, es muy probable que él y el Decathlon AG2R salgan desde temprano a la ofensiva. Eso obligaría a Isaac a pegarse a su rueda, sobrevivir al ataque y, si las piernas responden, lanzar el golpe definitivo antes de la meta. Otro espectáculo garantizado.
- Remco demuestra que sigue estando un escalón arriba.También existe la posibilidad de que Evenepoel vuelva a soltarlos en el corazón de la escalada, tal como hizo hoy. Hay que recordar que el belga conserva una ventaja cercana a los dos minutos y medio sobre Isaac, una diferencia que, en teoría, le permitiría correr a la defensiva. Sin embargo, la mentalidad del llamado «Pitbull» es la de un auténtico campeón: Nunca especula, nunca se conforma y siempre busca atacar. Esa actitud le ha ganado la antipatía de muchos aficionados, pero también explica por qué es uno de los corredores más exitosos del mundo. Quienes amamos el deporte solemos reconocer ese espíritu competitivo. Los berrinches que de vez en cuando protagoniza… esa ya es otra historia, muy propia de su personalidad.
¿Y hoy qué pasó?
Lo de siempre. Lo que ya nos estamos acostumbrando a ver. Solo que con mucha mayor épica.
Tadej Pogacar volvió a regalar una exhibición que quedará para la historia.
Esta vez conquistó el Alpe d’Huez, quizá la subida más famosa del ciclismo mundial. Una ascensión de casi 14 kilómetros al 8% de pendiente media, con sus legendarias 21 curvas de herradura, enclavada en pleno corazón de los Alpes franceses. Un escenario espectacular para cualquier aficionado y un reto monumental para cualquier ciclista.
Este año, además, se rompió el récord de asistencia.
Fue inevitable que nos sudaran las manos al ver a miles de aficionados eufóricos, muchos de ellos completamente alcoholizados y otros simplemente dominados por la emoción, formando un estrechísimo túnel humano por el que tuvieron que abrirse paso los corredores. Mucho se ha hablado de la imprudencia del público y de la responsabilidad de los organizadores por no imponer mayor orden. Lo cierto es que estas imágenes forman parte de la esencia del Tour de Francia. Nos pueden gustar o no, pero ya son parte de su historia.
En ese escenario, Pogacar arrancó prácticamente desde el pie del Alpe d’Huez con una misión que parecía imposible: Descontar más de tres minutos a los escapados cuando restaban apenas once kilómetros.
La magnitud de su actuación fue tal que pulverizó el récord de ascensión que Marco Pantani había impuesto en 1997, hace 29 años, una marca que durante décadas parecía inalcanzable.
Pero todavía faltaba el golpe final.
A poco más de un kilómetro de la cima alcanzó a Richard Carapaz y al joven francés Lenny Martinez, los dos últimos sobrevivientes de una fuga heroica que ya acariciaba la gloria. Pogacar los alcanzó, tomó aire apenas unos segundos y lanzó un cambio de ritmo devastador. Ninguno pudo responder.
Así consiguió su quinta victoria de etapa en este Tour.
Muchos dirán que ya resulta aburrido verlo ganar. Es una opinión válida. Yo prefiero pensar que estamos siendo testigos de uno de los mejores ciclistas que ha visto este deporte.
«Está dopado», es el comentario fácil que se repite una y otra vez en redes sociales.
La realidad es que no existe una sola prueba que sostenga esa afirmación -perdón por utilizar un argumento tan de moda últimamente en la política mexicana- y que el ciclismo actual vive sometido a controles antidopaje extremadamente rigurosos, precisamente por la enorme cicatriz que dejaron Lance Armstrong y el infame US Postal a finales de los noventa y principios de este siglo.
Tadej Poga?ar escribe historia cada vez que se sube a una bicicleta.
Y también resulta fascinante verlo convertirse en una especie de mentor deportivo de un muchacho nacido en Ensenada que mañana enfrentará, quizá, la carrera más importante de su todavía joven trayectoria.
Lo he dicho antes y lo sostengo hoy. Pase lo que pase, Isaac del Toro ya es, probablemente, el deportista más importante que ha dado Ensenada.
Y si mañana le toca sufrir, perder posiciones o incluso quedarse sin podio, ya nos demostró algo mucho más valioso: Que sabe levantarse, aprender y volver a intentarlo.
Mañana, más que nunca, todo México estará pendiente de lo que haga el Torito.




