{"id":2880699,"date":"2017-08-21T14:06:57","date_gmt":"2017-08-21T21:06:57","guid":{"rendered":"http:\/\/agpnoticias.com\/news\/?p=2880699"},"modified":"2017-08-21T16:16:37","modified_gmt":"2017-08-21T23:16:37","slug":"relatos-del-sur-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agpnoticias.com\/news\/?p=2880699","title":{"rendered":"RELATOS DEL SUR"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Claudio Valencia<\/strong><\/p>\n<p><strong>Brown de Adrogu\u00e9<\/strong><\/p>\n<p>Villa Urquiza, 12 PM, la decisi\u00f3n a\u00fan no estaba tomada, hab\u00eda dudas. Ir hasta Avellaneda y no poder entrar iba a ser duro, pero el deseo de ver al rojo fue m\u00e1s fuerte, val\u00eda la pena el riesgo. Su primer partido en primera B, el amor a la camiseta es mucho m\u00e1s fuerte que la humillaci\u00f3n de jugar en una categor\u00eda inferior. Todav\u00eda no se que es el amor a la camiseta, se mezcla con historias de pibe, con la mano de Ismael, la que me llev\u00f3 por primera vez a la doble visera una noche de los sesenta, una noche que esperaba que una voz de relator transmitiese el partido como en la radio, s\u00f3lo escuche la voz del estadio dando las formaciones, primero la del rojo, luego la de Estudiantes de la Plata, reconozco que la ausencia de relator me sorprendi\u00f3, casi me decepcion\u00f3, finalmente esa <em>falta-de<\/em> fue sepultada por las luces incre\u00edblemente intensas, la gramilla ten\u00eda un verde que nunca hab\u00eda visto, no hab\u00eda mucha gente, quiz\u00e1 por eso Ismael eligi\u00f3 aquella noche. En esa \u00e9poca los players usaban camisetas libres de la contaminaci\u00f3n empresarial, rojo homog\u00e9neo con cuello y pu\u00f1os blancos, saludo m\u00edstico a dos brazos estirando la indumentaria, saludo m\u00edstico que supo imponer el rojo de aquellas \u00e9pocas. \u00a0Casi cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s estaba yendo con mi familia nuevamente a la cancha, una situaci\u00f3n muy diferente, desde lo deportivo muy lejos de las glorias sesenteras, desde lo log\u00edstico, enormes dificultades para ingresar a un estadio no siendo socio. \u00a0\u00a0Plaza Constituci\u00f3n, la gran estaci\u00f3n terminal de Buenos Aires, encuentros, desencuentros, trenes que se pierden en el horizonte de Barracas, mara\u00f1a de fierros, por arriba y por abajo, trenes que se pierden en el alma, relojes antiguos, gente durmiendo en el piso, gente viviendo en el piso, corridas para alcanzar el tren que sale, se empiezan a escuchar c\u00e1nticos, vienen de la l\u00ednea C, llegan al hall central, tambi\u00e9n bombos, como otras tardes de domingo que esta vez cay\u00f3 en s\u00e1bado, cada vez m\u00e1s cercanos a nosotros, apenas me pod\u00eda concentrar en el tablero que anunciaba las salidas de los trenes, percusiones profundas, impacto en el t\u00f3rax, revoltijo de recuerdos, piel de gallina, gente temerosa de que el aliento al rojo se transforme en descontrol, piel de gallina, placer de compartir con la familia, cuentos que se hacen realidad, piel de gallina, la <em>turma<\/em> ya estaba en el hall a un lado nuestro, piel de gallina, caritas, de July, de Male, de Cris, caritas, piel de gallina, anuncio de formaci\u00f3n con destino a Temperley pr\u00f3xima a salir, compa\u00f1eras de aventura, testigos de un pasado que se desprend\u00eda de los fierros de la gran estaci\u00f3n, de sus arcos, de sus piedras, piel de gallina, salida con puntualidad brit\u00e1nica. Yrigoyen pas\u00f3 de largo, tambi\u00e9n el riachuelo, enseguida llegamos a Avellaneda, bajamos las escaleras casi arrastrados por la <em>turma<\/em> que se dirig\u00eda al estadio, desembocamos en la avenida Pav\u00f3n, la cruzamos y empezamos a caminar paralelo a la v\u00eda, el clima de cancha se hac\u00eda cada vez m\u00e1s intenso, en las parrillas callejeras abundaban chorizos y cortes de vac\u00edo, exhibici\u00f3n m\u00e1s que tentadora, aroma irresistible, sin embargo no era el momento a pesar del ligero cosquilleo en las tripas, la incertidumbre inhib\u00eda el apetito, est\u00e1bamos a punto de probar suerte.<\/p>\n<p>Todav\u00eda no me explico por qu\u00e9 ten\u00eda tanta confianza en que \u00edbamos a poder entrar al estadio. Se supon\u00eda que s\u00f3lo los socios exhibiendo el carnet pod\u00edan hacerlo. Una vez que llegamos a la avenida Alsina nos encontramos con el primer escollo, barandas met\u00e1licas transversales de punta a punta, solamente un peque\u00f1o espacio abierto en donde se instalaban los controles, antes de las barandas muchos polic\u00edas vigilando el acceso. Separ\u00e1ndome unos metros de la familia me acerque al muchacho que revisaba los carnets, le expliqu\u00e9 que quer\u00edamos ingresar pero que no \u00e9ramos socios, que ven\u00edamos de muy lejos a ver al rojo, como si eso le pudiese haber importado, le pregunt\u00e9 qu\u00e9 se pod\u00eda hacer. Muy amablemente me dijo <em>nada<\/em>, escuch\u00e9 la palabra entre miles de palabras y c\u00e1nticos que flotaban en Avellaneda, insist\u00ed un poquito y regres\u00e9 con la familia. Intercambi\u00e9 algunas frases con Cristina y nuevamente me dirig\u00ed hacia el control, no ten\u00eda la menor idea que pod\u00eda decirle esta vez, que parte del discurso pod\u00eda cambiar, iba arrastrado por la pasi\u00f3n, tan ciego como c\u00e1ndido, nuevamente la negaci\u00f3n, ten\u00eda la esperanza de que si acumulaba peticiones iba a destrabar la situaci\u00f3n, sin embargo las reiteraciones observadas por uno de los polic\u00edas de la Provincia de \u00a0Buenos Aires se volvieron en contra del objetivo.\u00a0 <em>Te dijeron que no, \u00e1ndate<\/em>, las palabras y la imagen del servidor p\u00fablico no admit\u00edan mucha discusi\u00f3n. Era evidente que hab\u00eda que cambiar de plan, si es que a los intentos anteriores lo pudi\u00e9semos llamar plan. Todav\u00eda no se como fuimos a parar a unas boleter\u00edas que quedan al costado de la cancha de Racing, a trav\u00e9s de inc\u00f3modos barrotes de hierro le pregunt\u00e9 al se\u00f1or que atend\u00eda si nos pod\u00edamos asociar de manera express, de m\u00e1s est\u00e1 decir la respuesta. Luego de retirarme de la boleter\u00eda qued\u00e9 unos segundos inm\u00f3vil antes de volver a la carga, estaba muy lejos de resignarme. Casi por acto reflejo le pregunt\u00e9 a un se\u00f1or que estaba cerca m\u00edo si sab\u00eda de <em>alguna otra manera <\/em>de ingresar que no fuera portando el carnet. Me se\u00f1al\u00f3 a un individuo, <em>es de la barra brava<\/em>,<em> ese te puede hacer entrar<\/em>, me dijo. Me acerque al hombre y le pregunt\u00e9 si pod\u00eda hacernos entrar, ostentando un poder que no se correspond\u00eda con su escu\u00e1lida figura me contest\u00f3: <em>soy la barra, pibe<\/em>. Su aspecto deteriorado me dio cierta desconfianza pero era lo \u00fanico que ten\u00edamos, consult\u00e9 con la familia aunque estaba decidido a darle los $600 que ped\u00eda, los principios, si es que alguna vez los tuve hab\u00edan quedado sepultados, ni el sollozo de Malena me hizo cambiar de opini\u00f3n, se hab\u00eda dejado de lado el in\u00fatil plan de las insistencias, sent\u00ed que est\u00e1bamos en otro lugar, por esa misma raz\u00f3n empezamos a experimentar la sensaci\u00f3n de peligro. Enseguida nos encontramos caminando por un pasaje angosto exageradamente pegado al estadio de Racing, muy desierto, contrastando con toda la multitud que hab\u00eda por los alrededores. Adem\u00e1s de mi familia y el barra brava hab\u00eda otros dos hombres que iban a realizar la transacci\u00f3n clandestina, todos est\u00e1bamos caminando por aquel pasaje, en ese momento luc\u00eda m\u00e1s estrecho de lo que marcaba la realidad, sent\u00ed mucho miedo, el pasaje Corbata se me hizo interminable, parec\u00eda que nunca llegar\u00edamos a la curva que nos llevar\u00eda nuevamente a la avenida Alsina, casi al mismo punto donde hab\u00edan comenzado mis insistencias. A esas alturas ya hab\u00edamos efectuado el pago. El barra brava nos indic\u00f3 que esper\u00e1semos a un costado de las barandas. Nos dijo que iba a arreglar unos asuntos con la gente de control y en menos de 15\u2019 estaba de regreso. Lo vimos perderse detr\u00e1s del cerco absorbido por la masa que se dirig\u00eda al estadio, no faltaba mucho para el comienzo. 5\u2019, 10\u2019, 15\u2019, 20\u2019, no necesitamos mucho m\u00e1s tiempo de espera para tener la certeza de que el hombre no regresar\u00eda. Todo se vino abajo, en ese momento pens\u00e9 que le tendr\u00eda que haber dado el dinero una vez ingresados al estadio, no antes. Ya no ten\u00eda sentido lamentarse, una vez que se hab\u00eda tomado la decisi\u00f3n de ir a la cancha todo nuestro recorrido estuvo construido de impulsos que no se pod\u00edan controlar. Pensar que en Villa Urquiza, antes de salir, le hab\u00eda dicho a la familia que si no entr\u00e1bamos no pasaba nada, que simplemente disfrut\u00e1ramos de la aventura de ir a Avellaneda. Mentiras!!! Era imposible reconocer algo positivo en ese momento. Existe un punto de quiebre en los caminos que se recorren, cuando lo pasamos no hay vuelta de hoja, restarle importancia a un posible fracaso sirvi\u00f3 solamente para emprender la partida hacia el sur de Buenos Aires, s\u00f3lo para eso, no nos iba a dar lo mismo entrar que quedarnos afuera. Est\u00e1bamos a punto de pegar la vuelta sin ver el partido en vivo y con $600 menos. Ni siquiera ten\u00eda ganas de mirarlo por TV, aunque por mi cabeza pas\u00f3 un pensamiento bien est\u00fapido, el de ver el partido en un bar o una pizzer\u00eda de Avellaneda, con un poquito m\u00e1s de clima. Antes de replegarnos frente al enemigo de la no admisi\u00f3n, me llam\u00f3 la atenci\u00f3n un hombre que estaba recostado sobre una pared cercana a las barandas. Fumaba pl\u00e1cidamente con la suela de una de sus zapatillas apoyada en la pared. Pelo corto, oscuro y algo rizado, nariz afilada y boca peque\u00f1a, una barba apenas floreciendo en un rostro cetrino. Ten\u00eda puestos unos jeans y llevaba un rompe vientos blanco con el escudo de Independiente. Se lo ve\u00eda muy sereno instalado en la pared, como si todas las tardes le dedicase unos minutos a disfrutar de la actividad. Gesto adusto, pocas palabras muy bien administradas que le daban un toque de sabidur\u00eda, no hab\u00eda nada de calidez en ese hombre, sin embargo me inspiraba confianza. Hablamos de dinero. Le dije $300 por los cuatro, la negativa fue rotunda. Me puedo estirar a $500, pr\u00e1cticamente era todo lo que ten\u00eda, si \u00e9l aceptaba apenas nos quedaba para el viaje de regreso y alg\u00fan tentempi\u00e9. Acept\u00f3. Le aclar\u00e9 que el pago se concretar\u00eda una vez ingresados al estadio, me dijo que esa era su manera de trabajar. Las instrucciones fueron concretas, hab\u00eda que caminar detr\u00e1s de \u00e9l sin perderlo entre la multitud. Antes de emprender la carrera nos dio unas tarjetas plastificadas con el escudo de Independiente, eran an\u00f3nimas, por la manera de pasar los controles me pareci\u00f3 que las tarjetas fueron innecesarias, el hombre era conocido por todos los revisores. Todo el trayecto hasta llegar al \u00faltimo control lo hicimos con paso apretado, esquivando gente. Hab\u00edamos pasado tres, los pasamos como agua, el cuarto y \u00faltimo control fue distinto. Los molinetes ya le daban un toque m\u00e1s de rigor. El hombre discuti\u00f3 fuertemente con el revisor, \u00e9ste le reclamaba algo, estaba relacionado con una historia antigua que ellos ten\u00edan, estar en el medio me dio mala espina. Por suerte, finalmente nos dej\u00f3 pasar de mala gana, una vez adentro nos fuimos hacia un costado\u00a0 de la boca de acceso de la Popular Sur. Le entregu\u00e9 el dinero y las tarjetas, luego se march\u00f3 casi sin despedirse. Est\u00e1bamos a punto de ingresar a la tribuna, ninguno de los cuatro pod\u00edamos creerlo. Nuevamente piel de gallina, nuevamente las caritas de asombro de mis compa\u00f1eras de aventura, como en Constituci\u00f3n una hora atr\u00e1s. Faltaba poco para el comienzo, si nos qued\u00e1bamos cerca de la entrada \u00edbamos a ver poco y nada. Despu\u00e9s de haber pasado por tantos desencuentros trepar a lo alto de la tribuna atravesando humanidades nos result\u00f3 muy sencillo, casi un tr\u00e1mite. De repente miles de papelitos en el aire mientras el rojo, vestido de albirrojo a rayas esa tarde, estaba entrando al campo. Nuevamente piel de gallina y caritas. Empez\u00f3 a rodar la pelota. La historia del partido es otra cosa. El rojo no pudo escaparse de la mediocridad por la que hab\u00eda estado transitando en sus \u00faltimas presentaciones. El casi desconocido Brown de Adrogu\u00e9 se impuso 2&#215;1 dando el batacazo. Decir que el resultado adverso del partido nos import\u00f3 poco ser\u00eda faltar a la verdad, sin embargo decir que el resultado estuvo por encima de lo experimentado esa tarde resultar\u00eda una herej\u00eda. La recordamos como una de las tardes m\u00e1s maravillosas de nuestra estancia en Buenos Aires. Saliendo de la cancha nos comimos unos sanwichitos de miga, luego de llegar a Constituci\u00f3n nos subimos a un 60 con destino a la localidad de Mart\u00ednez, cruzamos toda la ciudad agotados y felices, reci\u00e9n en el viaje nos dimos cuenta que era invierno, que esa tarde-noche estaba un poco fr\u00eda, poco importaba. En la casa de C\u00e9sar nos espera un delicioso y calentito plato de lentejas.<\/p>\n<p><em>*El autor naci\u00f3 en Buenos Aires el 12 de julio de 1960. Su padre Ismael y su t\u00edo Santiago Medina (alias\u00a0el negro) fueron las principales influencias en su pasi\u00f3n por el f\u00fatbol.\u00a0\u00a0Desde los cinco a\u00f1os es hincha de Independiente.\u00a0\u00a0Su m\u00e1ximo \u00eddolo\u00a0es Ricardo Bochini,\u00a0\u00a0una gloria de los 70\u00b4s.\u00a0<\/em><em>Lleg\u00f3 a Ensenada en 1999 a trabajar en el CICESE luego de terminar un doctorado en F\u00edsica en la Universidad de Buenos Aires. Actualmente se desempe\u00f1a como profesor de tiempo completo en la Facultad de Ciencias de la UABC.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Claudio Valencia Brown de Adrogu\u00e9 Villa Urquiza, 12 PM, la decisi\u00f3n a\u00fan no estaba&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2880810,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[141,7],"tags":[595],"class_list":["post-2880699","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-columnas","category-deportes","tag-destacado"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agpnoticias.com\/news\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2880699","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agpnoticias.com\/news\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agpnoticias.com\/news\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agpnoticias.com\/news\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agpnoticias.com\/news\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2880699"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/agpnoticias.com\/news\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2880699\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2880700,"href":"https:\/\/agpnoticias.com\/news\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2880699\/revisions\/2880700"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agpnoticias.com\/news\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2880810"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agpnoticias.com\/news\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2880699"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agpnoticias.com\/news\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2880699"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agpnoticias.com\/news\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2880699"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}