WhatsApp Image 2026-07-22 at 1.52.37 PM








Por Néstor Cruz Tijerina

De pronto, en el kilómetro 17 de la etapa de hoy, Isaac del Toro aparecía 40 segundos detrás del grupo principal, donde rodaban sus rivales directos por el podio del Tour de Francia. No había una cámara con él. Nadie sabía qué estaba pasando.

Era una oportunidad de oro para que sus rivales aceleraran, lo dejaran atrás y le asestaran un golpe contundente a sus aspiraciones de terminar entre los tres mejores del Tour. Pero nadie lo hizo.

¿Respeto? ¿Temor a que se los comieran en redes sociales si después resultaba que el mexicano había sufrido un problema mecánico? Nadie lo sabe.

Lo cierto es que en el Tour de Francia todos los días estás en riesgo. Todos los días vas al límite. Todos los días puedes cometer un error que eche por tierra semanas, meses o años de preparación.

Fue una «situación de carrera», explicó más tarde el UAE Team Emirates. Una frase sencilla que refleja lo frágiles que son las posiciones en la clasificación general, la concentración extrema que exige esta competencia y lo despiadado que puede ser el ciclismo de élite.

Hoy mismo, uno de los hombres más importantes para Tadej Poga?ar e Isaac del Toro en el UAE, Adam Yates, sufría una presunta infección estomacal que lo mantenía con fiebre y una evidente debilidad. Aun así tuvo que recorrer los 160.4 kilómetros de la etapa, desde Bollène hasta Valence, en un auténtico peregrinaje sobre la bicicleta que debió ser tan doloroso como necesario para las aspiraciones del equipo en los últimos días del Tour.

¿Por qué es tan importante Yates?

Porque es uno de los mejores escaladores del mundo. Porque fue tercero del Tour de Francia en 2023. Porque cuando la carretera se empine en los Alpes será uno de los encargados de imponer el ritmo que desgaste a los rivales de Poga?ar y de proteger también las opciones de Isaac del Toro de conservar un histórico podio.

Pero eso pertenece al futuro.

¿Qué pasó hoy?

El belga Jasper Philipsen, uno de los grandes velocistas de esta generación, finalmente rompió la maldición y consiguió su undécima victoria de etapa en el Tour de Francia.

Maldición porque lo había intentado una y otra vez durante esta edición. Segundo lugar. Tercer lugar. Siempre cerca, pero sin levantar los brazos. Hoy, en la que prácticamente era su última oportunidad para un sprint masivo, encontró la recompensa.

Y mucho tuvo que ver su compañero de equipo, Mathieu van der Poel.

El neerlandés ya ganó una etapa espectacular en este Tour y volvió a demostrar por qué es uno de los corredores más completos del planeta. Da incluso la impresión de que, si no hubiera dedicado tantas energías a lanzar a Philipsen en los embalajes anteriores, habría tenido opciones reales de sumar varias victorias más.

¿Quién es Van der Poel?

Uno de los corredores favoritos de Isaac del Toro.

Hace algún tiempo escuché al ensenadense hacer su ranking personal. Puso a Van der Poel en el segundo lugar, únicamente por detrás de Tadej Poga?ar.

¿Y por qué lo admira tanto?

Porque durante los últimos años ha sido prácticamente el único ciclista capaz de mirar de frente a Poga?ar en las grandes clásicas de un día y derrotarlo en varios de esos duelos. Es doble campeón del mundo de ruta, una leyenda viviente del ciclocross y uno de los corredores más espectaculares que ha dado este deporte.

Por eso, cuando ambos se enfrentaron mano a mano en la segunda etapa de la Tirreno-Adriático 2026, sobre los caminos de terracería rumbo a San Gimignano, no podía dejar de imaginar la emoción de Isaac al competir rueda con rueda contra uno de los ídolos que seguramente admiró durante su adolescencia.

Pero volvamos a lo que nos ocupa.

Mañana comienza la auténtica prueba de fuego.

Arranca una trifecta de etapas de montaña que definirá prácticamente todo en este Tour de Francia 2026. Si el maillot amarillo parece tener dueño, la batalla por el resto del podio está completamente abierta.

La etapa 18 recorrerá 185.2 kilómetros entre Voiron y Orcières-Merlette, incluyendo el temible Col du Glandon, de categoría especial, antes de terminar con un exigente final en alto en Orcières-Merlette. Será un día para escaladores. Un día para que las piernas hablen.

Respecto a Isaac, veo tres escenarios posibles.

El primero, conservar el podio. Si logra seguir la rueda de Remco Evenepoel y de los mejores escaladores del mundo, será un resultado enorme.

El segundo, atacar el segundo lugar. Si Evenepoel muestra cualquier señal de debilidad, Isaac tiene la explosividad suficiente para intentar descontarle tiempo.

Y el tercero, defenderse de Paul Seixas. El joven francés ha demostrado ser uno de los escaladores más fuertes del Tour y seguramente buscará arrebatarle tanto el tercer lugar de la general como el maillot blanco.

Y claro… todo puede cambiar en un segundo.

Eso es, precisamente, lo maravilloso de este deporte.

Estaremos muy temprano, en horario de Ensenada, atentos a otra jornada que promete escribir un nuevo capítulo en la historia del ciclismo mexicano.