LA COLUMNA

Por Marco Antonio Domínguez Niebla
En tierra de ciegos…
La última nota del día todos los días. Cuando menos todas los días de abril a julio. La que cierra las actividades cotidianas. La que la mayoría busca de inmediato. La del equipo profesional. El primero que puede presumir ese término en una ciudad de deporte amateur. Cada noche en espera del resultado final de los Marineros. La noticia, en casa o fuera. Las crónicas amplias o breves, de acuerdo a la trascendencia del rival. Los históricos sonorenses: Vaqueros, Rojos, Ostioneros y Membrilleros, sobre todo. Rivalidades forjadas desde la pasión. Los de casa, los de siempre en la legendaria Liga Norte de Sonora, convertida a Liga Norte de México por la irrupción briosa del equipo bajacaliforniano, el de Ensenada. De 2005 a 2011, victorias más, derrotas menos. Más buenas que malas. Una franquicia exitosa, sin duda. Imposible escatimar ese calificativo, tanto en lo económico como en lo deportivo. La afición entregada en los éxitos, pero solidaria en los fracasos. Butacas ocupadas todos los días de beisbol en el viejo deportivo Antonio Palacios. Romance entre equipo y afición sin importar el resultado. Fervor por el campeonato de 2010, o reconocimiento por el esfuerzo realizado en las finales y las semifinales perdidas de 2007, 2008 y 2011. La gente volcada a las calles en los desfiles y las tardes de despedida. Largas filas en espera de la firma del ídolo: Campita o el Pescado o Danny o cualquier pelotero que hubiera conquistado el aplauso durante cada noche de contiendas inolvidables, de llenos absolutos sobre las renovadas gradas de concreto o sobre las vacilantes estructuras portátiles, exigidas ante la demanda de un público contagiado con el espectáculo del beisbol. Así llegamos a 2012, año de la ruptura, de la división. Los de Baja California contra los de Sonora. Allá, Liga Norte de Sonora con sólo cuatro equipos. Aquí, Liga Norte de México con seis. Allá y aquí hay beisbol. Aquí, los Marineros ya no juegan contra los históricos de Sonora. Ahora sus rivales son los bajacalifornianos Truenos de Tijuana, Cerveceros de Tecate y Aguiluchos de Mexicali; también los sonorenses Algodoneros de San Luis y Tiburones de Puerto Peñasco. El nivel competitivo sumergido en un tobogán. La calidad de los equipos, igual. Lo mismo, en lógica consecuencia, la respuesta del aficionado. Los Marineros siguen siendo la última nota del día todos los días. Así es desde abril y así será hasta julio. La información dice que en la segunda vuelta del torneo son prácticamente imbatibles, aun cuando su mejor jugador ha abandonado al equipo en plena competencia. Qué ironía, los Marineros, a pesar de sus ocho series ganadas de manera consecutiva, lo están pasando mal. Ya no son noticia.



