LA COLUMNA

Rival a la altura
Es extraño encontrarte en el mismo evento. Antes no sucedía así. Si vas tú, no voy yo. Si voy yo, para qué vas tú. Así funcionamos por años. Pero ya no más. De pronto, nos vemos desde la vereda de enfrente. Tú de un lado. Yo del otro. Nos acercamos para hablar lo justo, como si no quisiéramos revelarnos los secretos de la final de futbol que está a punto de terminar. Yo me siento más cómodo que tú. Tú lo sientes y te sinceras conmigo, me lo dices. Yo te digo que es cuestión de especialidades y que las cosas serían distintas si la final fuera de softbol en vez de futbol. Mientras tomamos nota sobre la serie de penales que define el campeonato de la Liga Infantil y Juvenil, nos entretiene ver el escenario, analizar a los protagonistas del juego. Los primeros penales son bien lanzados y la serie que estaba pactada a tres cobros se alarga a cinco por equipo. Comentamos las reacciones de los dos finalistas, de sus porras y sus cuerpos técnicos, hasta que uno de los porteros detiene el envío clave. Esa acción sentencia la final en el campo Nueva Ensenada. Es momento de las fotos. Al campeón y al sub campeón. Yo agarro primero al sub campeón. Tú al campeón. Luego al revés. Sin querer, hacemos equipo, nos echamos la mano. Tú entretienes a unos. Yo entretengo a los otros. Los que saben que ya no trabajamos juntos, nos comentan algo al respecto. Los que no tienen ni idea, piensan que el periódico envió a dos de sus reporteros para darle cobertura a la final. Entonces me dices que es domingo y que tienes que irte para estar al pendiente de los juegos del estatal de beisbol que se transmiten por la radio. Yo no te lo digo, porque no es necesario: ya sabes que admiro tu capacidad de trabajo, tu manera de entregarte cada domingo y cualquier otro día que tu agenda te multiplica las tareas. Nos despedimos. Tú te vas a escribir a la oficina que antes compartimos. Yo me voy a escribir a un café. Estoy seguro que tú te esmerarás al igual que yo por publicar una buena crónica, por tratar de superar al reportero de la competencia. Además de hermanos, eso somos por ahora. Ya nos reencontraremos para complementarnos de nuevo. Por lo pronto, Ángel, es un honor tenerte como rival.



