Por Marco Antonio Domínguez Niebla

Normativos, legales y preocupados

El ambiente es de preocupación. Nervios. Todos puntuales, a las siete. Todos deseosos de que esa mala imagen formada de boca en boca sea una ficción. Todos queriendo convencerse de que la decisión tomada, el cambio de planes, no costará caro. Pasan los minutos y nada. Más de hora y media, casi dos. Y entonces llega. No lo hace de buenas. Por el contrario. Se disculpa casi a fuerza. Todos, cuando entra con su numerosa comitiva, lo miran atentos, expectantes. Por fin, en persona, en vivo y a todo color, Freddy de carne y hueso, el mismísimo presidente de la Asociación Estatal de Beisbol. Para empezar cuenta que venía con tiempo de Tijuana, justo para llegar en punto, pero, otra vez, el viejo cuento del auto tirado en la carretera. Toda una disertación que suena más a “quieren ingresar al seno del beisbol federado, legal y normativo, pues se aguantan y me esperan hasta que me dé la gana llegar”. Tragos gruesos de saliva. Tensión justificada. Para abrir boca, un par de sancionados: nada personal, pero esos dos van para afuera en tanto no tramiten la documentación necesaria que les otorgue el perdón por sus ofensas al sacrosanto beisbol federado. Luego las advertencias, las réplicas ignoradas, su mirada en el vacío al escuchar a los interlocutores que tuvieron la fortuna de que les cediera la palabra. Su voluntad impuesta en cada resolución. La liga recién incorporada tiene que entrar al redil; a su redil. No es sometimiento, asegura, pero si la familia detecta a algún rijoso, éste va para afuera. Luego presume sus catorce años en el poder y la fidelidad de sus gobernados que siguen votando por él y defendiéndolo de los revoltosos. Así que ni lo piensen, si alguien quiere derrocarlo topará con pared. Las ojos pelones, las respiraciones contenidas, una que otra mirada cruzada para preguntarse ¿qué estamos haciendo?, mientras su nuevo líder, ya encarrerado, no deja títere con cabeza. Cuando todos comprueban que aquel personaje descrito a través de “los periódicos” es tan parecido a ese señor que les habla con tal vehemencia en ese momento, él pide que no le crean «a la prensa» por describirlo de manera injuriosa como un dictador intolerante y corrupto. Cual presunto responsable, dice que es inocente de todo mientras no se le compruebe lo contrario. Dan las diez de la noche. En ese momento, ya todos los rostros de los nuevos afiliados carecen de expresión y lo único que puede leerse es: ¿ya qué?, ahora nos aguantamos. Toma de protesta. Saludos, bienvenida y adiós. Los delegados de la Liga Instruccional han conocido a Freddy en persona, al Freddy de carne y hueso, no al de boca en boca. Todos se despiden. En el ambiente hay una mayor preocupación. Nervios.