LA COLUMNA

Por Marco Antonio Domínguez Niebla
Inspirador
Él mismo cuenta que la pierna quedó hecha un desastre, prensada por horas, prisionera entre los fierros retorcidos. La escena hallada al fondo del precipicio era dramática. El rescate fue laborioso, complicado. La hospitalización inmediata. La magnitud de las lesiones urgía salvar, antes que nada, la vida. Después lo demás. Los pronósticos presagiaban secuelas irreversibles. El rostro, órganos internos, la pierna. La noticia circuló de inmediato. Lamentos como respuesta. Uno de los mejores beisbolistas que ha dado Ensenada en problemas, grave. Pero más que eso, un hombre joven, serio, profesional, responsable, con la vida en vilo. En el hospital, pendientes siempre, familiares y amigos. A través de la prensa, pendientes siempre, aficionados y compañeros de profesión. Las primeras noticias no fueron las mejores. Los diagnósticos alarmantes: las lesiones internas y externas, el aislamiento, información reservada por razones obvias. Fue hasta meses más tarde cuando empezó a conocerse el giro de una de las historias más inspiradoras de deportista alguno en la ciudad. No sólo había salvado la vida; también había salvado la pierna y avanzaba a una velocidad extraordinaria en su proceso de rehabilitación. La fe propia, la buena vibra de los demás y la fortaleza física de un deportista dedicado en cuerpo y alma a su trabajo, todo como una sola fuerza detonadora del milagro. De pronto, un día apareció en el campo de beisbol uniformado, vestido de beisbolista. Más delgado. Cojeaba un poco. Diferencias apenas detectables a simple vista. Aquel domingo, el resultado de su equipo, si ganó o perdió, no fue noticia. La noticia fue que Jhonatan, el ex catcher de los Piratas de Campeche y los Marineros de Ensenada, estaba de vuelta, pero no todavía para portar los arreos bien fajado detrás de home, ni para pararse en la caja de bateo. Los poderosos Mineros de la Liga Rural de Maneadero tenían nuevo manager. Meses más tarde, ya no eran nada más los Mineros, eran los campeones Mineros. Y él ya no era el manager debutante, era el manager campeón y titular del cuerpo técnico de la selección de la Liga Rural en el Campeonato Estatal de Beisbol. Las cosas, en su nueva faceta, marchan bien. Pero el gusanito, los deseos de estar ahí, dentro, siguen más vivos que nunca. Si el tobillo de aquella pierna prensada responde, si recupera la movilidad, regresaría a jugar algún día. Si no, a seguir dirigiendo, dijo apenas hace un mes. Las noticias, transcurrido ese tiempo, siguen mejorando. Ale de Esqueda es la portavoz. En su cuenta de Facebook, desde el sábado, se encuentra un nuevo video de su esposo corriendo por la playa.



