En memoria de Raúl, el ejemplo de los Alvidrez
La familia Alvidrez fue reconocida por el legado que dejó su hijo Raúl



Ensenada, Baja California.- Entre los mensajes oficiales estructurados en base a las frases hechas de siempre, el nombre de Raúl Alvidrez Zavala apenas fue mencionado en un par de ocasiones.
Para quienes ven el deporte especial a la distancia, las menciones tal vez no les hayan dicho nada, porque nada sobre su trayectoria fue referido durante la inauguración del Reto de Valiente 2014.
Pero ahí estaban Roberto e Irene, para honrar su memoria y para recibir un reconocimiento por parte del gobierno municipal por su impulso al deporte especial.

Ellos, hace más de 30 años, encontraron en esa actividad, la deportiva, una oportunidad para que su hijo creciera «como un hombre pleno» aun con el padecimiento del Síndrome de Down.
Entonces, de la mano del matrimonio ensenadense, nació el Club Tiburones, uno de las agrupaciones de mayor prestigio y desarrollo dentro del deporte especial de Baja California.
Y uno de los exponentes más destacados fue Raúl, seleccionado mexicano en boliche en eventos internacionales.
«Aunque mi hijo ya no está, seguimos apoyando este tipo de actividades desde el Club Tiburones, que formamos hace 30 años cuando él acudía al CAM (Centro de Atención Múltiple) y lo invitaron a iniciar dentro del deporte», explicó Irene Zavala de Alvidrez.
Con el llanto contenido por la emoción de recordar a su hijo, detalló que, pese a la partida de Raúl, en Tiburones han decidido continuar «la promoción de actividades como natación, atletismo, futbol, boliche, gimnasia…».
«Estamos satisfechos de ver lo que hemos logrado con nuestro trabajo y el apoyo de los padres de familia; cuando iniciamos el club muchos papás tenían miedo de que se fueran a burlar de sus hijos con discapacidad y por eso no querían involucrarlos al deporte», recordó.
Sin embargo, «después se dieron cuenta del beneficio que estas actividades generaban en los chicos y decidieron seguirnos».
En el caso de Raúl, «mejoró mucho socialmente por la satisfacción y la seguridad que le generaba ganar sus medallas internacionales como seleccionado en boliche».
«Él, gracias al deporte, tuvo una vida plena», aseguró.
Para Roberto Alvidrez, médico homeópata reconocido en Ensenada, fue más difícil controlar las emociones producidas por el recuerdo de Raúl.
«Mi hijo falleció hace dos años y mi señora sigue entrada en este asunto, pero ya no puedo ni debo, por los recuerdos, las memorias…», refirió, emocionado, con frases entrecortadas, aunque «trato de apoyar todo, pero nada más..».




