Enrique Pelayo, alcalde de Ensenada








Ensenada, Baja California.- Le dieron el guante para que lanzara la primera bola del torneo bautizado en su honor.

Sin embargo, lo rechazó y pidió el bat.

Que los hermanos Mancilla hagan la batería, sugirió: Alberto de lanzador y Fernando de catcher.

Detrás del pitcher, como es tradición, se agruparon todos los jugadores de los equipos participantes en el torneo de la Liga Industrial Comercial, junto a los niños presentes y las madrinas.

Todos listos.

La escena tradicional a punto de ser desarrollada una vez más: el lanzador tira la bola, el bateador finta con conectarla, el receptor la captura y por último queda formalmente inaugurado el torneo.

Enrique Pelayo abrazó al lanzador cuyo envío puso por encima de varias cabezas

Pero el homenajeado decidió hacer las cosas a su manera y, cuando vio el lanzamiento a modo enviado desde el montículo, hizo swing para sacar una línea que apenas burló las cabezas de los jugadores que observaban la escena.

La incredulidad y las risas nerviosas sucedieron al batazo del alcalde de Ensenada, Enrique Pelayo, seguramente enfervorizado por el reconocimiento que lo hizo sentir beisbolista, aun y cuando fuera por unos segundos y con tantas cabezas de por medio.