Apuntes perdidos

Apuntes perdidos







Por Marco Antonio Domínguez

Sencillitos. Me tocó ver en su mejor momento a Diego Armando levantando la copa y haciendo lo que le daba la gana con cuanto rival se le cruzaba por el camino en las canchas mexicanas. Lo consideraba el mejor futbolista hasta que surgió Lionel haciendo lo que da la gana con cuanto rival se le cruza por el camino en las canchas europeas. Antes vi al Matador y a Passarella y a todos los chicos del “Flaco” festejar entre papelitos blancos y celestes con la copa en su poder y con un montón de dudas infundadas sobre la legitimidad de su hazaña durante el mundial de la dictadura.  Más tarde vi al Boca de Bianchi, pero siempre preferí al River de Ramón. Mi afición al futbol nació con la máquina del “Gato” o el “Superman” o “el mejor portero que ha llegado a México”, pero maduró con el “Ruso” y Zelada y Outes y Bacas y todos los coleccionistas de campeonatos vestidos en tonos amarillo y azul. Y en la música, Cerati. Y en las letras, Cortázar. Soy agnóstico y no tendría por qué importarme, pero he festejado que el nuevo Papa sea aficionado al futbol e hincha de San Lorenzo. A la mayoría les caen mal por la manera de ser de algunos de ellos: soberbios, altaneros, muy seguros de sí mismos. Pero a mí me simpatizan justo por eso.

Leyenda. Acudí a él para solicitarle los datos de los gimnastas que dirigió en el pasado estatal. Se acomodó para empezar el recuento. El resto fue una delicia. Un hombre sabio hablando de lo suyo. En cuestión de minutos me instruyó de todo lo relacionado con ese deporte al cual vive entregado. Entre tanta información proporcionada en tan poco tiempo, el maestro Ernesto Yzaguirre mencionó sus 28 años de experiencia como entrenador en jefe de las selecciones cubanas de gimnasia. Desde hace algunos años vive en Ensenada, compartiendo sus conocimientos. Ya quedamos de vernos nuevamente fuera del gimnasio Baja Dynamo para platicar sin quitarle tiempo mientras dirige a los seleccionados ensenadenses. Quiero seguir aprendiendo de gimnasia.

Y así sucesivamente… El señor director se enojó porque el equipo de futbol de primera división de la región no le invirtió dinero a su periódico. El señor gerente, iracundo, ordenó racionar la cobertura al equipo de futbol de la región cuyos directivos no invirtieron en su periódico. El señor director ignoró a los encargados de la sección deportiva del periódico cuando le decían que el lector consume su producto para leer información de interés general, como la que genera el equipo de futbol primera división de la región. El señor director decidió dar un espacio pequeño, un cuarto de plana, en blanco y negro, parte baja, a la información del equipo de futbol de primera división de la región como si los lectores tuvieran la culpa de sus broncas. El señor director se enojó porque el equipo de beisbol de la ciudad no le invirtió dinero a su periódico. El señor de publicidad, iracundo, ordenó…