Habla Vinicio Castilla de beisbol y de su familia… de visita en Ensenada

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ENSENADA, Mexico.- El beisbol y la familia guían desde siempre la vida de Vinicio Castilla.

Ambos temas fueron recurrentes en la charla que el ex beisbolista oaxaqueño concedió en exclusiva a El Vigía, un periodico de la ciudad de Ensenada durante su visita a este puerto ubicado al noroeste de Mexico, ciudad en la que imparte una serie de clínicas a beisbolistas infantiles.

El joven que estuvo a punto de renunciar a su sueño de jugar Grandes Ligas pero que recapacitó gracias al consejo de su padre, conserva el espíritu de triunfo del hombre de familia cuya carrera se consolidó gracias al apoyo de su esposa y sus tres hijos.

Sus inicios, su consolidación, sus logros, sus crisis, su presente y el estado del beisbol mexicano en la actualidad, fueron contados personalmente por uno de los más grandes deportistas que ha dado México.

La carta de papá

El inicio de Vinicio Castillo en Grandes Ligas fue difícil; primero resintió el cambio de cultura y echó de menos a la familia, situaciones que lo llevaron a pensar en abandonar su sueño, recién llegado de México.

“Lo pensé varias veces, yo era titular de Liga Mexicana, que es clase triple A, pero cuando llegué me mandaron a jugar la clase A más baja y me parecía muy distante llegar a Grandes Ligas, además no me alcanzaba el dinero que ganaba en Ligas Menores”, platicó.

Sin embargo, “recibí una carta de mi padre, que me dijo: si te firmaron fue porque te vieron las facultades, redobla esfuerzos y tienes que lograr lo que quieres: jugar en Grandes Ligas”.

Vinicio tomó el consejo y mejoró su desempeño al punto de librar su paso por la clase A media y alta, para llegar directo hasta doble A.

Al año siguiente, 1991, ya estaba en el roster de los 40 jugadores de Grandes Ligas de los Bravos de Atlanta.

Apenas en un año, “ya trabajaba en el equipo de Grandes Ligas con todos esos jugadores que yo veía y admiraba tanto; después, aunque estaba fuera del roster, viví una Serie Mundial, puras experiencias maravillosas que tuve gracias a esa carta que me envió mi padre”.

“Si no hay gente detrás de ti para aconsejarte, te puedes ir por el camino fácil de quedarte a jugar en México ganando buen dinero”, indicó.

La llamada

Uno de “los momentos más bonitos” de la carrera de Vinicio Castilla fue cuando recibió la noticia de que jugaría en Grandes Ligas.

El emisario fue Phil Niekro, el legendario “nudillero”, quien lo dirigió en la sucursal triple A de los Bravos de Atlanta.

“En 1991, un día antes de cerrar las altas y bajas, me dijeron que iba a Grandes Ligas, lo que siempre soné desde niño, una de las experiencias más maravillosas de mi vida”, dijo.

Lo mejor: llegar a Rockies

Llegar a los Rockies de Colorado “fue lo mejor que le pudo pasar a mi carrera, porque Atlanta no jugaba con novatos, le gustaba la gente establecida, así que no encajaba en esa organización”.

Además, en las posiciones de cuadro, “que eran las que yo jugaba”, estaban peloteros como Rafael Belliard, Terry Pendleton, Mark Lempke y Jeff Blauser, “y detrás de mi venía Chipper Jones, que era el prospecto más grande que tenía Atlanta”.

“Llegar a Rockies, en 1993, fue el movimiento que le dio un giro de 180 grados a mi carrera, porque tuve la oportunidad de establecerme en Grandes Ligas”, no sin antes “tener que ganarme la titularidad ante peloteros como Walt Weiss y Eric Young”.

Pensamiento positivo

Todo lo que logró Vinicio Castilla en Grandes Ligas se dio en base a “pensar positivo y a preocuparme por controlar sólo lo que yo podía controlar sin pensar en cosas que estaban fuera de mi alcance, como lo que deciden los managers”.

“Si era utility trataba de ser el mejor utility, así lo hice en todas las posiciones hasta que en 1994 la gente de Rockies me dijo que querían que me quedara a jugar tercera base”, precisó.

Juego clave

Después de una temporada “sin pena ni gloria” en 1994, “en 1995 jugamos en Miami y ese día pegué dos jonrones e impulsé seis carreras; a partir de ese momento ya no mire atrás y ese mismo año empecé como titular el Juego de Estrellas”.

Gracias a Dios, me mantuve saludable y tuve la consistencia para establecerme, recordó.

La pelota no vuela sola

Jugar en Colorado, ciudad considerada un paraíso para los bateadores de poder, generó cuestionamientos a algunos logros de Vinicio Castilla, como, por ejemplo, conectar 40 jonrones o más en una temporada.

Sin embargo, “de los 40 jonrones que conectaba, 20 o 22 los daba fuera, en gira”; además, “después de que me fui de Colorado ningún tercera base ha pegado esa cantidad de cuadrangulares”.

“Es un parque tremendo para batear, pero la bola nunca va a salir sola, hay que darle”, sostuvo.

Esteroides

El tema de los esteroides resultaba común entre los beisbolistas de Grandes Ligas durante la década de los años noventa, cuando “era notorio ver el físico impresionante de la gente que los utilizaba”.

“Yo levantaba pesas sólo para mantener el músculo fuerte y resistente, pero nunca alcancé el volumen de esa gente a la que no juzgo, respeto las decisiones de cada quien”, mencionó.

Reconoció que jugadores señalados por utilizar esas sustancias, como Mark McGwire y Sammy Sosa –quienes protagonizaron una legendaria pelea por el liderato de cuadrangulares–, “son los que regresaron el beisbol a la vida después de la huelga de 1994”.

No discriminación

“Vinny” aseguró que durante su militancia de quince años en Grandes Ligas, jamás se sintió víctima de discriminación por ser mexicano.

“Yo nunca sentí actitudes racistas ni de discriminación, lo que sí existe es el favoritismo por los jugadores nacidos en Estados Unidos, pero eso es algo que sucede en cualquier país, hay que ser mejor que ellos para ganarse un lugar”, explicó.

Dijo que “para que un pelotero latino sobresalga en Grandes Ligas debe ser un súper estrella y hay más de dos en los rosters de cada equipo, así que no creo que haya discriminación”.

“Yo estoy muy agradecido con el trato que recibí siempre”, reveló.

Crisis

Después de ser un pelotero estelar de Grandes Ligas con los Rockies de Colorado, Vinicio Castilla emigró a Tampa Bay, donde vivió los momentos más difíciles de su carrera deportiva.

En ese tiempo, “tenía una lesión en la espalda por jugar en pasto sintético y sentía mucho dolor, por eso nunca pude recuperar mi nivel en Tampa”.

Incluso, “llegué a perder la confianza en mí, sobre todo porque la misma afición me abucheaba, me decían “acabado”…”.

Afortunadamente, “me fui a Houston con Astros, me dieron la oportunidad de jugar diario y recobré la confianza, siempre con el apoyo de mi esposa y de mis hijos”.

“En los momentos más difíciles, me olvidaba de todos los problemas cuando llegaba a casa y veía la sonrisa de ellos que iluminaba todo”, comentó.

Padres

Las lesiones afectaron el desempeño del antesalista mexicano con los Padres de San Diego en la temporada 2006, aunque calificó su baja como precipitada porque “a pesar de que no estaba bateando bien, jugué una gran defensiva”.

“(El manager) Bruce Bochy se portó muy bien, él quería que me quedara, estábamos en primer lugar, pero el presidente del equipo fue el que tomó la decisión”, lamentó.

Rockie hasta el final

Los Rockies de Colorado lo retomaron esa misma temporada, en 2006, para que se retirara de las Grandes Ligas con su uniforme.

El acto de despedida resultó emotivo, ya que su hijo mayor, Marco Vinicio, le hizo entrega de la camisola del equipo.

“Los Rockies hicieron un día en mi honor al que llamaron “Vinny Day”, regalaron camisetas con mi nombre y mi hijo Marco Vinicio me entregó la mía”, relató con emoción.

Adrenalina

Ya como coach de Rockies, en 2007, Vinicio Castilla se mantuvo en forma y regresó a los diamantes para jugar la temporada de la Liga Mexicana del Pacífico con Naranjeros de Hermosillo, equipo con el que se coronó en 2009.

“Las molestias por las lesiones en la rodilla cesaron y sentí nuevamente la adrenalina, la emoción de prepararme para jugar, el feeling que tienes por competir, y regresé”, expresó.

Al final de la temporada 2010-2011, el beisbolista oaxaqueño anunció su adiós definitivo.

Más oportunidad y convenios

El beisbolista nacional necesita más oportunidad de jugar y que las organizaciones de México realicen convenios con mayores ventajas para que emigren los jóvenes y aprovechen las ventajas de desarrollo que brinda el beisbol de los Estados Unidos.

“En México talento hay, faltan oportunidades”, señaló.

Como integrante de la directiva de Rockies de Colorado, el ex tercera base del equipo dijo tener una relación cordial con Roberto Mansur, representante de la Liga Mexicana de Beisbol y de los Diablos Rojos del México.

“He trabajado muy bien con él, hemos firmado varios peloteros de Diablos y el señor Roberto nunca ha puesto trabas para que algún mexicano vaya a Estados Unidos; tal vez con otros equipos sí sea más difícil trabajar”, reveló.

México hizo un gran papel con los Yaquis de Ciudad Obregón en la Serie del Caribe y en general el beisbol sigue avanzando en el país, afirmó.

“Titán”

El manager de la selección nacional en el pasado Clásico Mundial, calificó a Adrián González como “el hombre grande que está poniendo en alto el nombre del beisbol mexicano”.

Castilla destacó la trayectoria del primera base con el que convivió durante su estancia con los Padres de San Diego y confió en que responderá a las expectativas generadas tras su incorporación a los Medias Rojas de Boston.

El poder de Adrián, dijo, lo hizo jonronero en un campo que es cementerio para los bateadores, como Petco Park.

Futuro y vocación

Vinicio Castilla indicó que su experiencia como manejador de la selección nacional en el Clásico Mundial “fue maravillosa”, pues “estuve al frente de esos grandes peloteros mexicanos”.

“En un futuro, me encantaría ser manager de Grandes Ligas, me gusta ayudar a los muchachos jóvenes, hablar con ellos”, agregó.

Familia

Su esposa Samantha y sus hijos –los tres futuros beisbolistas– Marco Vinicio, Samuel y Christian Ricardo, de quince, diez y siete años de edad, forman la familia de Vinicio Castilla.

“Ellos son mi apoyo, lo mejor, lo más importante que tengo”, dijo.

También reconoció el impulso que recibió por parte de sus padres y sus hermanos, para consolidarse dentro de las Grandes Ligas.

Vinicio Castilla

Fecha de nacimiento

4 de julio de 1967

Lugar

Oaxaca de Juárez

Debut en Grandes Ligas

1 de septiembre de 1991 con Bravos de Atlanta

Último Juego en Grandes Ligas

28 de septiembre de 2006 con Rockies de Colorado

Trayectoria en Grandes Ligas

Bravos de Atlanta (1991-92, 2002-03)

Rockies de Colorado (1993-99, 2004, 2006)

Mantarrayas de Tampa Bay (2000-01)

Astros de Houston (2001)

Nacionales de Washington (2005)

Padres de San Diego (2006)

Números en Grandes Ligas

Porcentaje: .276

Cuadrangulares: 320

Carreras impulsadas: 1 105

Logros

Juegos de Estrellas (1995, 1998)

Bat de Plata (1995, 1997, 1998)

Líder de Carreras Producidas (2004)

Líder de Juegos Alineados (162 en 1998)

Capitán de la Selección Mexicana en Clásico Mundial (2006, 2009)

Campeón con los Naranjeros de Hermosillo en la Liga Mexicana del Pacífico (2000-01, 2006-07, 2009-2010)

AGP/Alejandro Zepeda/redaccion de Marco Dominguez y Angel Dominguez







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