Apuntes perdidos

Apuntes perdidos









Por Marco Antonio Domínguez

Sonriendo, modelando y saliendo. Los busco pero ya no están. Asomo tras las cortinas que ocultan el lugar del que han salido de forma breve, sólo para ser presentados. Pero por donde vinieron se fueron, quién sabe a dónde. Sólo están los dueños, pero ellos ya salieron a cuadro abriendo el acto, ya hablaron en un video proyectado por la gran pantalla instalada en el lugar, y antes se tomaron fotos con un montón de invitados, y luego fueron aplaudidos, ovacionados, cuando tocó el turno de la presentación. Nada más que yo no fui para eso. Yo fui para ver a los salieron un rato y luego se esfumaron. Y no sólo fui a verlos, también fui a platicar con ellos, saber cómo van las cosas antes de que empiece la temporada. Sin embargo, ni tras las cortinas por donde salieron y después se fueron, ni por lado alguno los encuentro. Los beisbolistas y su manager, después de sonreír frente a las cámaras con sus nuevos uniformes, desaparecieron en la presentación del equipo de beisbol sin espacio para platicar con la prensa. Ellos no son los protagonistas. Jamás lo son en las presentaciones de los Marineros. Ellos no salen a cuadro y en HD.

Espere afuera, por favor… La directora del deporte está afuera del lugar con varias personas. La saludo. Me responde. Le pregunto qué hace afuera. Me responde que estaba dentro, pero le pidieron que saliera. El evento está programado a las seis de la tarde. Ya son. Nos dejan pasar minutos después. Dentro ya no veo a la directora del deporte. Pasa una hora más. La presentación de los Marineros empieza después de las siete.

El estadio. Las gráficas son espectaculares. El proyecto, en sí, también. Todo un complejo deportivo coronado por el estadio de beisbol de Ensenada, la ciudad de medio millón de habitantes que carece de un escenario digno. Liga mexicana en verano o pacífico en invierno a disposición cuando se presente la oportunidad. El terreno donde los Marineros pretenden construir ese estadio es propiedad del Instituto Tecnológico de Ensenada. El anuncio fue hecho en la presentación del equipo. Entre los invitados no fue presentado nadie del Instituto Tecnológico de Ensenada.

Gajes… Alejandro se sube a una silla. La silla se vence. Alejandro cae como en cámara lenta. Los jugadores están en el escenario, así que pocos ven la caída de Alejandro que, con los pies atorados dentro de la silla que se ha vencido y auxiliado hasta por un regidor, al fin logra levantarse. Alejandro, en vez de darse por vencido, acomoda nuevamente la silla, pero en esta ocasión se cerciora de que esté bien firme, con las cuatro patas bien fijas sobre el piso. Entonces Alejandro acciona la cámara. Antes de irse del lugar, Alejandro todavía cuenta, con humor, la historia de su caída y entrega las fotos de los Marineros, evidencia de que la silla vencida no venció su iniciativa. La galería ya está publicada.