APUNTES PERDIDOS
Apuntes perdidos


Por Marco Antonio Domínguez
La invitada del doctor. El doctor Zeferino, organizador de su visita y fan de cualquier tema relacionado con el deporte olímpico, le hablaba mucho, no paraba, la admiraba tanto que trataba de patentizarle tal respeto, tal veneración, contándole su propia historia, con datos, fechas y anécdotas, como si ella misma no la conociera. En el itinerario aparecía una visita al periódico local, El Vigía, donde todos los empleados le pidieron fotos y el director de ese momento, López Juan, le dio una camiseta de color rojo, plumas, una gorra, un ejemplar del día y todo lo que salía de los cajones que tenía al costado de su escritorio y que ella aceptó con agradecimiento para posteriormente depositar en la cajuela del auto del organizador de su visita con etiqueta de no retornable. Antes había estado en una presentación con los medios de comunicación y respondió atenta, a detalle, a cuanta pregunta se le formuló. Todo lo que hizo durante esos dos días lo hizo con una infección terrible y una fiebre que no fueron impedimento para que esa mujer, primera del género en ganar un oro olímpico para México, respondiera con sonrisas que disimulaban lo que realmente sentía por aquellos primeros días de 2004 cuando estuvo en Ensenada. El doctor Zeferino, mientras le recordaba a ella misma momentos puntuales de su carrera hasta la medalla de oro, la atendió, y de ese modo pudo cumplir con la agenda establecida. La muerte siempre mejora a las personas, descubre las virtudes que en vida nadie se detenía a reconocer. Este no es el caso. Me consta. Del mismo modo hubiera escrito esto antes del miércoles por la tarde. Soraya ya descansa en paz.
Quince años. Justo hoy. Quince años cumplidos. La Juve jugaba contra el Milan. Del Piero, Zidane y todas las estrellas dirigidas por Lippi en la pelea por conservar el primer puesto del Calcio. Cada partido de aquel equipazo sintonizado a tiempo y seguido por los noventa minutos. Imelda llegó ese día de hace quince años, acompañada por Ángel. Sólo estuvieron unos minutos en casa. Ella hacía los ejercicios con disciplina. Pero ya era momento. Había que partir. Mientras tanto, la Juve se daba un festín con los rossoneros. La noticia, al final, dijo que la Juventus de Marcello Lippi seguía líder en la Serie A tras golear al Milan de Fabio Capello 4-1. En realidad fue uno de los pocos juegos de la Juve cuyo final tuve que seguir a través de los resúmenes nocturnos. Poco después de iniciado el segundo tiempo recibí la gran noticia del día, la verdaderamente importante: mi cuñada Imelda, esposa de mi hermano Ángel, había dado a luz a Luis Ángel, mi primer sobrino, el ahora quinceañero.
Clásica devaluación. Hubo algún tiempo en el que todos hablaban del tema. Debatían, cruzaban apuestas, se acosaban, se azuzaban, en espera del lunes de esconderse o de vociferar lo sucedido el domingo sobre la cancha. Fue hace tanto que resulta difícil creerlo en estos tiempos de transmisiones de televisión desde España, Inglaterra y el resto de los países donde el futbol sí parece espectáculo y donde los grandes no han dejado de serlo. El domingo, sólo como recordatorio, juegan, entre sí, Chivas y América.




