APUNTES PERDIDOS
Apuntes perdidos

Por Marco Antonio Domínguez
Un extraño en el beisbol. Llega como perdido, como buscando ambiente futbolero donde no lo hay. Pocos saben qué hace ahí ese hombre, pero el caso es que ahí está. Aparece en la grada central y busca el asiento que encuentra hasta la primera fila, preferencial, a nivel de terreno. Lo acompaña un hombre de todas sus confianzas que porta una cachucha beisbolera para estar a tono con el evento. El juego es intenso, disputado, entre el equipo de casa, “sus Marineros”, como lo anuncia el sonido local, y los también locales, pero hacia el sur, Freseros de San Quintín. Pero al hombre que se ha colocado en primera fila parece importarle más el celular o la charla con su acompañante que porta cachucha beisbolera, que lo que pasa en el diamante del campo al que él mismo llamó alguna vez “la catedral del beisbol en Ensenada”. Transcurren una, dos, tres entradas, y sigue desentendido de la disputa entre los contendientes que comparten municipio. Transcurre otra entrada, la cuarta, no llega ni a la mitad del juego cuando se para junto a su acompañante que lleva cachucha beisbolera y se retira del lugar. Pocos supieron que hacía ahí ese hombre, pero el caso es que estuvo ahí. Ya lo entenderán cuando vean las fotos del empresario y ex alcalde y ex secretario desarrollo social y ex diputado federal, el señor Mancillas, en campaña, solicitándoles el voto albiazul a todos aquellos que pertenecen al XV Distrito.
Un extraño en el box. Sube al ring con el ex campeón del mundo. Pocos saben qué hace ahí ese hombre, pero el caso es que ahí está. Lo escolta desde la salida del vestidor y lo acompaña en el trayecto mientras suena la canción vernácula elegida por el púgil que busca renacer, según sus propias palabras. Como celoso guardián, sube primero para levantar las cuerdas y permitir, por ese espacio, la entrada del boxeador favorito durante la noche de boxeo en Ensenada. Las cosas no le van bien al ex campeón. Escasean sus envíos y los rounds pasan sin que llegue el nocaut esperado. Al final, los envíos siguieron escasos y los rounds pasaron hasta contar diez sin que llegara el nocaut esperado. Algunos dicen que el ex campeón peleó muy bien, que técnicamente cumplió. La mayoría esperaba más de él contra un rival cuyo récord exigía acabar con las cosas antes de tiempo, sin necesidad de ir a las tarjetas. Pero al hombre que lo acompañó hasta el cuadrilátero y estiró las cuerdas para que hiciera su entrada triunfal, y luego repitió la maniobra para que saliera por ahí mismo, todo siguió igual: su sonrisa y la efusividad manifestada en un abrazo al ex campeón mundial apenas finalizada la batalla. Pocos supieron que hacía ahí ese hombre, pero el caso es que estuvo ahí. Ya lo entenderán cuando vean las fotos del empresario y ex titular municipal de turismo y desarrollo social, el señor Novelo, en campaña, solicitándoles el voto tricolor de todos aquellos que pertenezcan al XV Distrito.



