Apuntes perdidos

Apuntes perdidos







Por Marco Antonio Domínguez

Sexenio. A la media noche, como lo hacen los malhechores más consumados, aquellos especialistas en meter la mano en el bolsillo de los demás, para vaciar el contenido dentro del propio. Justo a esa hora empezaron a urdir todo lo que haya por urdir de manera formal. La competencia empezó. El ganador se llevará el botín.

Trabajo seguro. Sonrisas cínicas, a conveniencia. El hombre que toma al niño en brazos y lo abraza, como parte de la puesta en escena. Gritos emocionados de la muchedumbre acarreada a cambio de dádivas, de limosnas. El color de la camisa de acuerdo al color del ingreso percibido. Los que tendrían que estar trabajando en la oficina de gobierno, aplauden a su candidato. Los que quieren trabajar en la oficina de gobierno, también aplauden pero en la otra esquina, donde se encuentra el otro candidato. Todos hablan del bien común y tantas tonterías boberías que se dicen cuando la necesidad es utilizada como moneda de cambio… o de voto.

Placer culposo. Veo a los dos candidatos como “compañeros de fórmula” de un hombre al que aplauden porque no les queda de otra. Los que antes vestían de azul, escoltan a ese hombre que antes vestía de amarillo. Los dos, la mujer y el hombre, van por cargos menores. El otro, sentado en el medio desde donde levanta sus brazos de modo triunfal, va por el grande en su municipio.  Las sonrisas tiesas, las palmadas a fuerza. Si la foto tuviera un nombre bien podría ser bautizada como “haciendo lo que mejor sabemos hacer: pisotear la dignidad por dinero fácil”. Finalmente, aunque no los soporte, es un placer ver la escena de esos tres pobres políticos.

Basta. Cierro todos los portales de información general que reportan al instante lo que sucede con el tema de moda. Dejo de leer todo lo que se ha publicado entre la madrugada y la mañana y la tarde y la noche. Suficiente. Los apuntes evidencian lo que he leído. Ha sido inevitable y les ofrezco una disculpa. Siempre he de terminar escribiendo de lo que menos soporto. Pero es tiempo de cosas serias, decentes. Es tiempo de deporte. Los mentirosos recurrentes de cada elección dirán los mismos discursos tramposos de siempre. Los escucharán los que quieran hacerlo. Los que no, sólo tienen que voltear a otro lado. Por varios meses se hablará de política. Cierto. Pero por poco más de un mes, también se hablará de deporte. Alrededor de 30 mil atletas infantiles y juveniles están por llegar a Baja California para disputar más de 30 campeonatos de las diferentes disciplinas incluidas dentro del programa de Olimpiada Nacional. Mientras los de siempre se revuelcan en el lodazal, están por entrar a escena quienes ennoblecerán todo lo atrofiado por la política.