Se confiesa Benjamín Gil, el manager del momento, de invitado en Ensenada
Benjamín Gil, invitado de Marineros


Ensenada, Baja California.- Benjamín Gil sólo necesitó de meses para hacerse de su primer galardón como manager.
Al frente de los Tomateros de Culiacán, organización en la que ganó cuatro títulos como beisbolista, el campeón con Anaheim en la Serie Mundial de 2002 acabó con 11 años de sequía.
Y no lo hizo exento de polémica, ya que, tras la victoria sobre Charros de Jalisco en la final de la Liga Mexicana del Pacífico, expresó la frase «Nos la peló Mochis, nos la peló Mexicali y ahora Guadalajara», en alusión a los equipos dejados en el camino durante los playoffs.
Sin embargo, el hecho, cuestionado en su momento, no empañó el lugar ganado por el manager debutante que también cumplió al timón de México con una solvente Serie del Caribe, cuya final perdió 3-2 con Cuba.
Como invitado del equipo de la Liga Norte de México, Marineros de Ensenada, para lanzar la primera bola de la temporada 2015, expresó lo vivido el último año, mientras descansa en espera de su regreso con Tomateros a partir de septiembre.
Benjamín, ¿cómo se da la transición de jugador en el retiro a manager, después de que se habló durante tanto tiempo de la posibilidad de asumir el timón en Culiacán?
Había estado de instructor y manejador de niños de 9 a 13 años en Texas, y también me sirvió mucho estar como analista de radio en los juegos de Rangers. Estaba a gusto y fue hasta que el equipo de Culiacán me invitó el año pasado, después de un buen rato de sequía con los Tomateros, cuando decidí entrar de lleno en la profesión. Me comprometí con el objetivo de ganar el campeonato y pude rodearme de gente de mucha experiencia y muy inteligente que me aportó muchísimo, como Donald Cañedo y Marco Antonio Guzmán. Desde el primer día no hablábamos de otra cosa que ganar el campeonato y pudimos lograrlo en base a mucho esfuerzo y mucho trabajo, siempre pensando en el décimo título.
¿Cuáles son los requisitos para que un manager debutante gane el campeonato en su primera temporada, aun sin experiencia como coach?
Creo que uno como manejador tiene que observar todos los detalles del juego y reconocer que siempre hay algo por aprender aceptando los errores para poder corregirlos. Ese es el fundamento clave.

Hubo momentos decisivos que cambiaron el rumbo de los Tomateros a lo largo de la temporada, ¿cuáles fueron?
Puedo mencionar varios. Llegamos a estar 4-7 en la primera vuelta, y en la segunda llegamos a estar 3-7, pero en ambas ocasiones nos reunimos con los jugadores para reiterarles que la meta era el campeonato. Pudo haber alguno que me vio como si estuviera loco porque íbamos en último lugar y yo en realidad era un manager debutante que corría el riesgo de ser despedido. Pero en base al trabajo los jugadores se la fueron creyendo y empezaron a responder a lo que les pedimos. El beisbolista te reta, te desafía, pero yo siempre trabajé con base en el respeto a ellos y con el tiempo se dieron cuenta de que podían repetir la experiencia que yo viví ganando cuatro campeonatos con Culiacán.
En referencia al respeto hacia los jugadores propios, y trasladando el tema a los rivales, ¿cómo tomó Benjamín Gil las críticas a causa de la frase: «Nos la peló Mochis…», dicha momentos después de ganar el campeonato?
Yo respeto completamente a todas las organizaciones, a sus jugadores, sus manejadores, sus directivas, e inclusive tengo muy buena relación con David Cortés y Dío Murillo de Mexicali, con ´Chico´ Rodríguez que fue uno de mis últimos managers y la familia Vega de Los Mochis, y con la gerencia y la directiva de Guadalajara, que antes fue Guasave. Yo estaba con mis jugadores y cuando me di cuenta que había un micrófono, traté de taparlo. Estaría de acuerdo en que si hubiera tomado el micrófono y le hubiera dirigido ese comentario a ellos directamente, sería imperdonable. No digo que está bien. Me equivoqué. Pero apenas habían pasado dos o tres minutos de haber ganado el campeonato, estaba con mis jugadores en lo que se supone es la intimidad de una celebración. Reconozco que me equivoqué y repito que jamás tuve la intención de ofender.
Después del título en el invierno, ¿qué faltó para ganar la Serie del Caribe en la final contra Cuba?
Sólo un hit. Fue una gran serie. Le doy todo el crédito a los jugadores que representaron a México. Había gente de Tomateros, Venados, Yaquis, Águilas, Cañeros, Naranjeros y Charros, así que, creo que con excepción de Navojoa, fue una representación de toda la liga.

Como campeón de Serie Mundial, y ahora campeón como manager en México y ya con experiencia en Serie del Caribe en la temporada de debut, ¿Benjamín Gil ya contempla la posibilidad de dirigir un equipo de Grandes Ligas?
Cuando llegué a Tomateros nunca pensé en eso, sólo quería hacer mi trabajo. Pero después de dos semanas, en una reunión con Donald (Cañedo), estábamos platicando y le dije que me sentía con la capacidad de dirigir Ligas Mayores porque me di cuenta de aptitudes que ni yo sabía que las tenía. Ahora esa es mi meta a largo plazo, aunque sé que hay pasos a seguir. Regreso a Culiacán este año y si tengo otra temporada exitosa se abrirán las puertas del beisbol de Estados Unidos en un nivel AA o AAA como manejador, o si no como coach en AAA o hasta Ligas Mayores porque soy bilingüe, tengo experiencia y conozco las dos culturas. Sé bien el camino y que debo entregarme a la profesión. Espero que en tres o cinco años ya haya podido entrevistarme para tener la oportunidad de tomar un equipo.
¿Hubo algún manager que haya ejercido una influencia en tu manera de dirigir?
Podría decir que Mike Scioscia, pero no nada más él, todo su cuerpo técnico, uno de los mejores en la historia del beisbol. En Anaheim estaban Ron Roenicke que ahora es manager de Milwaukee, Bud Black que está al frente de Padres, Joe Maddon que maneja a Chicago Cubs; los tres como coaches de Mike Scioscia, así que el equipo tenía cuatro managers muy inteligentes y cada uno aportó para ganar el campeonato de ese año.
¿Hubo la oportunidad de dirigir en verano?
Por el momento decidí quedarme en Texas, ahí vivo. Tengo algunos negocios y ayudo a niños beisbolistas. En eso estoy ahora. Y volveré a Culiacán en unos meses.



