2015, año de luto para la gimnasia mexicana


Ensenada, Baja California.- Pocas fotos pudieron captarlo como seleccionado nacional. Y las que se distribuyeron por las distintas redacciones fueron tomadas durante una concentración programada en el puerto de Ensenada poco antes del Campeonato del Mundo de 2014. Septiembre de ese año.
Jaime Romero era uno de los integrantes del seleccionado mexicano cuyo campamento se estableció en el gimnasio Élite MARR, la casa donde el olímpico Daniel Corral nació como gimnasta. Por Corral y su liderazgo, precisamente, la concentración tuvo a Ensenada como sede.
Pero Jaime Romero, jalisciense de nacimiento, tenía pasado ahí. Su padre, gimnasta durante la década de los años ochenta, decidió emigrar a Ensenada en respuesta a una invitación de Marcelino Reyes Ríos, en aquel momento titular del entonces llamado Gimnasio Montserrat. Justo ahí, donde dio sus primeros pasos en la gimnasia y donde su padre pretendió afincar su residencia antes de volver a Jalisco, sólo que varios años después, Jaime Romero trabajó en busca de consolidarse como seleccionado nacional de gimnasia.

Sin embargo, una noticia generada a cuatro meses de aquella concentración echó por tierra tal posibilidad. Enero de 2015: Un seleccionado nacional de México en la disciplina de gimnasia artística era abatido a tiros a las puertas de un lienzo charro de Guadalajara, relataron las crónicas policiacas.
El crimen movió a la comunidad gimnástica del país que, liderada por la familia de la víctima, exigió su esclarecimiento con manifestaciones como la presentada en plena Olimpiada Nacional durante la segunda semana de mayo de 2015.

Meses después, en octubre, las autoridades responsables de la procuración de justicia en Jalisco presentaron al presunto responsable, de nombre Luis Daniel Peinado, también acusado de la muerte de Rael Trejo, acompañante de Jaime Romero.
El acusado, de acuerdo al testimonio oficial, salió del país después del hecho, e incluso se sometió a cirugías estéticas para cambiar rasgos de su rostro.
Las fotos del gimnasta, capturadas en Ensenada cuando preparaba su participación mundialista, volvieron a ser solicitadas a la redacción del único medio que lo registró en imagen para, desgraciadamente, ilustrar el desenlace de un destino trágico, lejano en este caso a cualquier aspiración de gloria deportiva.





