«Mako» Leyva, el primer campeón mundial de Ensenada, ve de lejos el boxeo

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Roberto Mako Leyva con el reconocimiento que se le entregó por su trayctoria como boxeador








Roberto "Mako" Leyva con el reconocimiento que se le entregó por su trayectoria como boxeador
Roberto «Mako» Leyva con el reconocimiento que se le entregó por su trayectoria como boxeador

Ensenada, Baja California.- Desde el 29 octubre 2011, cuando perdió con Wilfredo Vázquez, Roberto “Mako” Leyva dejó atrás el capítulo de su vida en el cual llegó a consumar la aspiración más ambiciosa de cualquier boxeador: ser campeón mundial de boxeo.

El peleador nacido en Puerto Peñasco pero adoptado por Ensenada como su primer campeón del mundo, fue reconocido hace unos días por el consejo directivo del Salón de la Fama del Deporte durante una función que “no tiene nada que ver con las que se hacían en aquellos años”.

“Me decepciono de las funciones que hacen ahora, no entiendo a los promotores que se atreven a presentar peleas tan disparejas; por eso la gente ya no viene a ver boxeo”, consideró.

A principios de la década pasada, “Mako” Leyva formó parte de una generación cuyo arraigo entre la afición generaba un ambiente de boxeo que era correspondido por la calidad de los rivales que llegaban a enfrentarlos.

“Fue una época buena con (Antonio) ´Bazooka´ Cervantes, (Iván) ´Choko´ Hernández y otros buenos peleadores, pero ahora todo ha cambiado y hasta da vergüenza ver las funciones”, señaló.

Ya por más de cuatro años de retiro, “jamás me han dado ganas de regresar a este ambiente. La verdad quedé enfadado de tanto boxeo. Casi ni me paro por las funciones por la calidad tan baja que permiten las comisiones”, insistió.

En abril de 2001, Roberto Carlos Leyva, dirigido por Rafael Guzmán, alcanzó el campeonato mundial mínimo de la FIB al noquear al colombiano Daniel Reyes en Nueva York.

“Esa pelea fue una guerra y la gané porque lo tumbé en le octavo round”, recordó.

Luego llegaron los dos combates contra el también colombiano Miguel Barrera; “el primero fue ´no contest´ aquí en Ensenada por un choque de cabezas, pero en el segundo, en Las Vegas (agosto de 2002), me ganó”.

“Pegaba duro. Todavía lo sueño a veces”, dijo entre risas.

Superado ese pasaje, “Mako” Leyva se ha convertido en un hombre de familia que vive alejado de las arenas y los gimnasios de boxeo.

“Trabajo en una maderería y me va bien. Siempre me cuidé, sigo sin tomar ni fumar y tengo una familia bien formada por mi esposa y mis cuatro hijos”, precisó.

Aunque reiteró que “si hubiera peleado contra rivales como los que traen ahora, habría tenido un montón de defensas”, el ex boxeador de 36 años reconoció lo aprendido durante sus 13 años de trayectoria.

“Le estoy agradecido al boxeo porque me dio disciplina para llevar una vida sana haciendo deporte y lejos de las adicciones”, afirmó.