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Por Carlos Lazcano Sahagún

No me causó ninguna sorpresa el enterarme que el señor Norman Roger, dueño de las carreras Baja-1000 y Baja-500, así como algunos de los más prominentes corredores de dichas carreras, están de acuerdo con la candidatura de Donald Trump, e incluso viajaron a Nueva York para apoyarlo. Es decir, estos señores apoyan la intolerancia, el racismo, el odio, la violencia y apelan a los bajos instintos. Es el sector que quiere hacernos creer que la devastación que estamos haciendo de la naturaleza es un mito, por lo que se puede seguir afectándola sin ningún problema. Con su apoyo a Trump ciertamente están en contra de México.

Y no sorprende porque en realidad las carreras fuera de camino encierran trasfondos parecidos, ya que suelen promover aspectos muy negativos de las personas, como el machismo, la corrupción, la visión objeto de la mujer, el culto a las máquinas, la vulgaridad, el sentido de la naturaleza como estorbo, entre otras cosas.

Me imagino que estos señores también estarán de acuerdo en que los inmigrantes mexicanos ilegales en los Estados Unidos, son todos unos corruptos, delincuentes y violadores y además de que los mexicanos deberemos pagar por un muro que divida a nuestras naciones.

Lo curioso es que Norman Roger mucho le debe a Baja California y a México. Se ha enriquecido a costa del impacto a las regiones naturales de nuestro estado. La actitud de Norman ante los bajacalifornianos y de nosotros ante él, refleja mucha de la manera en que nuestro país se ha comportado ante los Estados Unidos. Por un lado la prepotencia se sentirse superiores, y por otro la actitud de un pueblo que se siente inferior y lo asume.

Quienes más se benefician con nuestros recursos naturales no somos los mexicanos, sino los estadounidenses. Lo mismo pasa con las carreras; quienes se benefician de ellas no somos los ensenadenses, sino Norman Roger y algunos corifeos que lo rodean. Y no nos beneficiamos de las carreras, sino más bien nos perjudicamos por los numerosos impactos genera, sobre todo a nuestras regiones naturales y a nuestro entorno social.

Muchos dirán que las preferencias políticas de Norman son una cosa, y las carreras son otra. Por lo tanto hay que seguir tratando a Norman, tal como siempre se le ha tratado. Además, no hay que olvidar que las carreras dejan una “gran derrama económica”, dicen, lo cual justifica el trato, no importa que este llegue a la indignidad.

El trato que ha SCORE, y a su dueño, siempre se le ha dado, ha sido de indignidad, siempre en detrimento de Ensenada y Baja California. Solo con asomarse al convenio que se firma entre el ayuntamiento de Ensenada y dicha empresa, nos daremos cuenta.

Ya conocemos la prepotencia de los representantes de SCORE, y como nuestras autoridades, indignas, se ponen a su servicio. El ejemplo más claro lo tenemos hoy en el Secretario de Turismo del Gobierno del Estado, quien abiertamente trabaja para los intereses de esta empresa, es decir, para los intereses de Norman Roger.

Bueno ya por ahí alguien en las redes sociales dijo que no solo Sal Fish debería tener una calle en Ensenada, sino que también el tal Norman.







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