Apuntes perdidos

Apuntes perdidos







Por Marco Antonio Domínguez

El gimnasta y el entrenador. El gimnasta es capaz. Lo ha demostrado por años. El entrenador también lo es. Lo ha demostrado durante más de una década. Están distanciados. Cada quien da su versión del conflicto que los alejó y explican por qué no se entendieron en poco más de un año de trabajo conjunto. El gimnasta considera que con el entrenador no habría llegado a Juegos Olímpicos. El entrenador considera que el gimnasta, dirigido por él, habría podido conseguir dos medallas olímpicas. También se involucra el actual entrenador del gimnasta. Desafía a su antecesor cuando coinciden en el mismo evento, la Olimpiada Nacional. Lo invita a practicar una sesión de pugilato. Las cosas no pasan a mayores. Interviene el director de deportes del estado y les sugiere que si tienen diferencias y quieren arreglarlas celebrando tal sesión lo hagan afuera del área de trabajo y sin el uniforme de la selección a la cual ambos representan. Todo es publicado y los afines a cada uno toman partido. El gimnasta, cobijado por su equipo de trabajo, ha soltado lo que traía dentro después de guardar silencio sobre el tema por casi dos años. El entrenador, descalificado por el gimnasta al que dirigió, habrá leído la información en Tijuana, donde actualmente trabaja. Estará orgulloso. Las chicas que dirige, campeonas de la Olimpiada Nacional, valientes, han salido en su defensa. Sueñan con llegar a juegos olímpicos dirigidas por él. Hasta ahí la historia. Cuando menos para el periodista que la ha contado.

Viejo, no grande. Me dicen que el gran portero de Pumas, ya retirado, está en la ciudad para hacer una visoría. Mi informante ni siquiera recuerda el nombre, pero reitera que es el gran portero de Pumas, ya retirado. Pienso en Jorge Campos o Adolfo Ríos, me remonto hasta Olaf Heredia o Jorge Espinosa, pero mi informante, que no recuerda el nombre del gran portero, ya retirado, me dice que no, que no es ninguno de ellos. Hasta que por fin, agotadas las posibilidades, me aventuro a mencionar el nombre del más longevo: Sergio Bernal. Ándale, creo que ese es, replica mi informante. Cuando llego al campo uno de Ciudad Deportiva, donde se construye un estadio, veo que en efecto se trata de Sergio Bernal, quien habla por teléfono y parece malhumorado mientras finaliza la llamada. Me acerco para conocer los detalles de la visoría que está a su cargo, pero me dice, literalmente atajando mi intención: “no vengo aquí a dar entrevistas”. En cuanto recibo la respuesta, sin insistir, doy media vuelta y entonces escucho que recapacita: “o espérame”. No detengo mi paso. Lo habría esperado si en realidad se hubiera tratado de alguno de los grandes porteros de Pumas, ya retirados.

Foto finish. La distancia, a menos de una semana de actividades, es de 50 medallas de oro. En Jalisco esperan el repunte con el cierre de algunos deportes que le han hecho fuerte en Olimpiadas Nacionales, todas ganadas por su delegación. En Baja California, con los levantadores de pesas, buscan la doble hazaña: no sólo desbancar a Nuevo León del sub liderato, sino también acabar con el reinado de Jalisco, manteniendo el liderato apoderado desde el primer día hasta hoy. Al tiempo.