RÉPLICA

Por Fernando Ribeiro Cham
Recuerdo de Navidad
Era temprano y las calles lucían solas, como en escena apocalíptica y es que lo más común es recalentar la comida que una noche antes fue motivo central de las reuniones familiares. Encontrar en la calle algo que comer la mañana de un 25 de diciembre es prácticamente una misión imposible y como tabla de salvación una birriería tenía sus puertas abiertas. Los americanistas que preparan chivo al horno, me recibieron sin saber mi filia futbolística. Casi al finalizar el bienaventurado desayuno, la apuesta fue cerrada y esa noche durante más de 120 minutos viví una agonía lacerante, como la de un niño que frente al árbol navideño no ve regalo alguno con su nombre como destinatario.
Dueñas anotó y mandé callar al grupo norteño que amenizaba. Ya para ese momento, la no derrota era una inmensa felicidad. Vendría Nahuel, ese portero con tantas facultades pero que en cada juego te hace molestarte con él por los riesgos innecesarios que corre. Tres tiraron y tres errados por los azulcremas.
No solo era ganar un título, era prohibir de esa posibilidad al América y sí, las victorias son más dulces cuando el abatido es quien, por naturaleza, hace de la arrogancia un elemento nato en su historia.
Aquello fue una navidad redonda. Hoy las vísperas deslumbran la posibilidad escondida de vivir algo similar y es que no está a debate el que Tigres y América han sido los dos mejores equipos del futbol mexicano en los últimos años. Lo que preocupa es que uno está “amarrado” y el otro “dormido”. A uno el amo lo ha sujetado con una correa que no le permite ir más allá y el otro parece estar aletargado y sin ánimo de lucir la grandeza que sus vitrinas ejemplifican.
Los planteles “gigantes” que hoy juegan como “enanos”, lucen todavía más pequeños en comparación con el otro equipo del norte. Que Marchesín sea la figura y que Valencia permanezca en el banquillo, habla de lo pobre de uno y del poco atrevimiento del otro. Usualmente de un choque así saldría un claro candidato al título, pero por lo mostrado apenas el subcampeonato resultaría asegurado.
Ojalá que mañana miércoles y el sábado los dos equipos jueguen a algo, porque contra León y Cruz Azul fue penoso.
El “Tuca” y el “Piojo”, Gignac y Marchesín, Oribe y Nahuel. Los villancicos ya se escuchan, la navidad está cerca y ojalá los dos equipos nos den un regalo adelantado y en mi caso, la posibilidad de enfrentar al rival más odiado en el escenario final.
P.d. David y Goliat se enfrentan en la otra semifinal. Sentimientos encontrados. Que alegría ver a una ciudad como Morelia, tan azotada por los males sociales, ondeando las banderas de sus Monarcas, pero lo atractivo siempre va a ser ver a los poderosos jugar al final.
*El autor es Licenciado en Actividad Física y Deporte por la UABC. Fue responsable de deporte asociado en el Instituto del Deporte de Baja California. En la actualidad encabeza la coordinación de educación física en el Sistema Educativo Estatal. También preside el consejo directivo del Salón de la Fama del Deporte de Ensenada.




