RÉPLICA

Por Fernando Ribeiro Cham
No más, versión 2017
Desde que se anunció me entusiasmó y es que en el papel lucía como una pelea que tenía todos los ingredientes para ser un deleite en cuanto a técnica. Primera vez que dos doble medallistas de oro se enfrentaban, el récord combinado en el amateurismo era simple y sencillamente esclarecedor, 859 victorias y 13 derrotas.
Lomachenko venía no simplemente de ganar, sino de hacer rendir a sus rivales, incluso a Nicholas Walters, un jamaiquino con un promedio de knockouts casi del 80%.
Rigondeaux a quien por momentos se le ha llegado a comparar con Mayweather Jr., en términos defensivos, fue un blanco inmóvil, sin ningún tipo de herramienta ni de pies, ni de cintura, ni siquiera tratando de que los golpes del ucraniano chocaran con sus brazos, nada de eso, solo se inclinaba y esperaba las combinaciones que llegaron a incluir hasta siete golpes de forma consecutiva.
No vimos una pelea de boxeo, vimos una sesión de sparring con un blanco que jamás tuvo la intención de contrarrestar a su rival. ¿Vio la pelea? De ser así, quizá pueda explicarme el momento en el que hasta ese entonces top cinco de las listas de mejores boxeadores libra por libra, se “lesionó” la mano y eso lo llevó a no salir en el séptimo round.
Pocas veces una pelea pudo ejemplificar el más alto grado de técnica. Pocas veces he visto a un peleador verse tan inmensamente superado como para reconocer que no da para más.
Es cierto que no era el peso de Rigondeaux, es cierto que al cubano pudo haberle pesado la diferencia de edad, pero caray, nada, absolutamente nada hizo el “Chacal”.
Algo ya se había vislumbrado en el pesaje, cuando, después de casi 90 segundos de un frente a frente, Rigondeaux jamás se atrevió a mirar al “Hi Tech”.
Quedó a deber demasiado la pelea, bueno, el intento de pelea, porque no hubo dos sobre el ring, hubo uno convertido en un torbellino de golpes y el otro consumido por el temor.
P.d. El “Terrible” Morales fue electo para ingresar al Salón de la Fama del Boxeo. El tijuanense se ganó de forma más que obvia este honor, al llegar a poseer títulos en 4 divisiones distintas y brindar grandes exhibiciones, principalmente con Barrera y la rivalidad con Pacquiao.
*El autor es Licenciado en Actividad Física y Deporte por la UABC. Fue responsable de deporte asociado en el Instituto del Deporte de Baja California. En la actualidad encabeza la coordinación de educación física en el Sistema Educativo Estatal. También preside el consejo directivo del Salón de la Fama del Deporte de Ensenada.



