DIARIO HASTA LA FINAL (Día 28)

Por Marco Antonio Domínguez Niebla
Los niños de la guerra
El pequeño Luka nació en 85. Tendría nueve cuando su país era partido en trozos.
“La guerra en Croacia es dura, es guerra de francotiradores, auténticos asesinos que igual disparan sobre militares que sobre civiles, y cuya presencia inesperada, en cualquier calle, en cualquier carretera, convierte el hecho de recorrer 50 metros en una dramática aventura”.
Arturo Pérez Reverte hacía periodismo en pleno fuego cruzado, mostrando músculo literario y forjando al novelista encumbrado que estaba lejos de ser entonces, en 94, cuando reportaba para la Televisión Española el conflicto balcánico, la Yugoslavia fragmentada.
El pequeño Mario, nacido en 86, tendría ocho por entonces que “los mal armados miembros de la Guardia Nacional Croata” libraban “una guerra de incertidumbres, de continuas retiradas ante un enemigo mucho más fuerte, de batallas desesperadas hasta el último cartucho y de tristes derrotas”.
Los pequeños Ivanes, uno cumplía cinco y el otro seis, cuando Pérez Reverte reportaba el destino de los “jóvenes soldados exhaustos que caminan sin rumbo fijo tras haber hecho cuanto podían. Fusiles contra tanques, sin esperanza. Demasiado cansados incluso para alegrarse de seguir vivos”.
Danijel era por aquellos tiempos el mayor de los pequeños, ya con diez, cuando el autor que daría testimonio de la destrucción dejada por la batalla intestina entre yugoslavos en su novela “Territorio Comanche”, decía: “La guerra en Croacia es injusta. Las bombas caen sobre objetivos no militares y se llenan los refugios mientras la alarma suena en el exterior”.
¿Tres juegos de 120 minutos podrían ser suficiente para doblegar al hoy astro del Real Madrid, Luka Modric?
¿Un par de series de penales frente a rivales supuestamente mejor calificados significarían presión para el finalista de Champions con Atlético y Juventus, Mario Mandzukic, frío y sereno para asestar la puntilla en camino a la cita final contra Francia con un juego más que su próximo rival (tres medias horas igual a 90 minutos)?
Rakitic y Perisic, ¿los Ivanes intimidados frente a la desventaja tempranera, por muy Inglaterra que se llame el rival en semifinales?
¿El hoy portero del Mónaco, Danijel Subacic, custodiando la portería de la selección nacional de futbol de su país en un juego de “vida o muerte” si cuando dejó la niñez con rumbo a la adolescencia el corresponsal de TVE informaba que conforme “el tiempo pasaba, cada vez quedaba menos Croacia que defender”?.
O aquel hombre croata, entrevistado por Pérez Reverte en videos que sobreviven dentro de Youtube, y que bien pudo ser el señor Modric o Mandzukic o Rakitic o Perisic, cuando suplicaba que “lo realmente importante” era “que el mundo y Europa reconozcan a Croacia”.
Entonces lo lograron por primera vez. Luego los niños crecieron. Y jugaron futbol.
*El autor es colaborador de AGP Deportes.



