De la mano de César Carrasco, el técnico campeón de primera fuerza

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Ensenada, Baja California.- Fue una negligencia, una distracción ajena, cuando “hace aproximadamente 25 años”, mientras trabajaba, perdió su mano. La derecha.

“No hubo tiempo para deprimirme”, cuenta César Carrasco.

En casa lo esperaban su esposa y sus dos hijos, César e Israel, “muy pequeños entonces”.

“No podía dejar que la depresión durara más de tres días. Era levantarme o levantarme y pude salir adelante gracias a la fortaleza que me impregnó mi familia, enfrentado a esa prueba”, agrega.

El ahora técnico de Licores Carranza vive un momento de alegría entre los vaivenes, los claroscuros que presenta la vida.

Después de 10 años ha alcanzado un nuevo título como entrenador de un equipo en la Liga de Futbol de Primera Fuerza, logre que atribuye al respaldo recibido desde casa por los tres pilares de su vida.

“Mi adicción es la música, el rock progresivo, pero mi distracción es el futbol. Sigo en esto por mis hijos y mi esposa Patricia, que es parte importante de esta inversión, porque cuando ella diga ´ya no´, entonces diremos hasta aquí”, refiere sobre la construcción de su equipo, Licores Carranza.

Apenas consumada la victoria de 4-2 en la vuelta, para destronar al bicampeón Camrec con global de 4-3, César Carrasco ha asimilado, “gracias a la personalidad forjada después de aquel accidente”, incluso hasta el sobrenombre que le dirige la mayoría mientras lo aborda: “Felicidades, Mocho”.

“Queríamos dejar de quedarnos en cuartos de final, de ir más allá, y lo logramos entre mis hijos y Jesús Zúñiga, que está en los Estados Unidos, pero que trabajó para armar un cuadro competitivo”.

Y de nuevo, un golpe asestado durante la semana, previo a la disputa de la final del torneo de copa: el fallecimiento de un hermano.

“Todo era alegría. Mi hijo se casó el sábado y vino mi mamá de la capital, regresó el domingo, y el martes mi hermano Armando, que vivía con ella, ya no despertó. No pude asistir a su funeral en la Ciudad de México y esa es mi frustración, pero le dedico este triunfo hasta donde esté”.

Ya sea con Distribuidora Rossini, como campeón ganándole la final a El Sauzal una década atrás, o  como Charlies Bar o Deportivo Casas o Licores Carranza, el técnico campeón de la Primera Fuerza sigue andando como uno de los personajes más representantes del futbol ensenadense.

Y ya piensa en preparar el torneo largo, el de liga, para que los éxitos mitiguen en cierto modo los tragos amargos encontrados durante el trayecto.







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