Brasil, próxima escala en la agenda de Shantal

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Ensenada, Baja California.- Es temprano. Alrededor de las nueve y media por la mañana. Son pocos los usuarios de la pista atlética del deportivo Sullivan a esa altura del día. Pero esos pocos giran su mirada cuando escuchan el “¡ahhhhh!” que exclama Shantal Cobos frente al esfuerzo de lanzar la clava, una especie de bolo o bat de madera en miniatura. “Es de encino y nos costó mucho trabajo conseguir el original”, explica el entrenador Julio Munguía, mientras prepara a su atleta, una chica de 22 años que, sin importar su parálisis cerebral, practica con disciplina, sin falta, porque quiere llegar lejos.

Con el mismo esfuerzo de cuando lanza de espalda, amarrada a una silla e inclinándose hasta tocar el piso para luego echarse hacia atrás en cada impulso, pero sin perder la sonrisa un solo instante, dice: “Lo que más me gusta es viajar”. Así lo ha hecho con frecuencia durante los últimos tres años para cumplir con sus compromisos deportivos dentro del país.

Y próximamente está por emprender varios vuelos más, ahora fuera de México.

A finales de abril la espera un evento panamericano en Brasil, para continuar con una competencia en Arizona, antes de concluir con el nacional de Cuernavaca.

“De esas competencias depende su participación en los Juegos Para-Panamericanos de Lima, donde deberá quedar entre las 18 mejores del continente para ir al Campeonato Mundial de Emiratos Árabes, primer paso a los Paralímpicos de Tokio”, precisa el técnico.

Reclasificación

Para empezar, en Brasil, el objetivo será afianzar su reclasificación, ya que Shantal competía en un rango que dejó por instrucciones del técnico nacional, Aníbal Vilchis.

Los rangos de parálisis cerebral van de F31 para los atletas más comprometidos de sus facultades motrices hasta llegar a F38 en competidores con un grado menor de movilidad.

“Shantal estaba clasificada como F35, un rango intermedio, pero cuando la vio Aníbal lanzando de pie nos sugirió reclasificarla porque ella tiene sus cuatro extremidades comprometidas”.

Realizado el ajuste, el cambio ha sido considerable.

“Ya le estaba costando dar las marcas lanzando de pie, pero con el cambio, lanzando sentada, y si tomamos en cuenta de que en el Abierto Mexicano de diciembre alcanzó plata con 14.60 (metros) en clava y 2.10 (metros) en bala quedando en cuarto lugar, muy cerca de cumplir con las marcas que necesita en Brasil”.

Al día hoy sus lanzamientos son cercanos a los realizados por campeonas centroamericanas, de hasta tres metros en bala, “todo en cuestión de meses, desde que fue reclasificada en noviembre en el Comité Olímpico Mexicano”.

En cuanto a la comunicación con Shantal, Julio Munguía precisa: “Le hablo como si fuera un atleta convencional. Sólo hay que trabajar en las repeticiones, con indicaciones claras y precisas. A veces la misma indicación se trabaja por tres o cuatro meses. Ella capta rápido, pero olvida rápido”.

Inicio

Tanto el entrenador como la madre de Shantal, Sonia Soltero, coinciden en señalar su alegría, la disciplina y su decisión como factores que la han llevado a sobresalir entre las mejores deportistas de México.

El crecimiento en términos competitivos demoró un poco, señala su madre, pues primero tuvo que participar con grupos de atletas de capacidades especiales con otro tipo de discapacidad, porque no existía una asociación para deportistas con parálisis cerebral.

Ésta fue fundada cuatro años atrás y de inmediato la deportista nacida el 1 de marzo de 1997 asistió a su primera Paralimpiada Nacional durante 2016.

“Ahí fuimos a ver cómo andaban sus marcas y ya en 2017 quedó cerca de lograrlas. En 2018, en Colima, ya alcanzó su primera medalla, una plata histórica en lanzamiento de bala”.

Para Sonia Soltero, la participación del entrenador ha sido decisiva para los resultados conseguidos a la fecha por la segunda de sus tres hijos.

“Ya son cerca de 15 años de trabajo con Julio, primero dentro de la gimnasia, a donde iba a manera de terapia, y tiempo después en el atletismo, junto a Guillermo Álvarez, que es su preparador físico”.

Especialización

Julio Munguía de pronto se encontró con dificultades similares a las que enfrentan los atletas a quienes dirige.

“Sufrí un infarto cerebral juvenil con secuelas que comprometieron todo mi lado izquierdo; no tengo sensibilidad ni recepción y carezco de visión periférica”.

Pero aun cuando los pronósticos eran desalentadores, el tesón lo ha hecho regresar a sus actividades.

“A mí me enseñaron a no creer lo me que me dijeran. De ser así estaría acostado en mi casa. Es difícil, cambia la vida, pero a me ayudó mi experiencia con jóvenes, ver el empeño que ellos ponen y así me motivaron a seguir adelante.

“Estuve fuera tres años, en cama, en silla de ruedas, luego bastón, cumpliendo un proceso difícil pero gratificante porque he podido regresar a hacer lo que más me gusta, formando un triángulo entre atleta, padres y entrenador, en el que ninguno puede fallar”. Lo dice el protagonista, junto a Sonia y Chantal, de la postal presentada cada mañana sobre el área de lanzamientos del deportivo Sullivan.







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