Gabriela Ledesma festeja el Día de las Madres con su familia pero sin sus Marineros, y recuerda el origen del equipo de la LNM

Ensenada, Baja California.- En esta ocasión, Gabriela Ledesma festejó en casa el día de las madres, contrario a lo acontecido desde 2005 cuando la celebración la encontraba en el deportivo Antonio Palacios ejerciendo funciones como administradora del Club Marineros de Ensenada.
Hoy 10 de mayo, la también propietaria del equipo militante en la Liga Norte de México destacó lo hecho para sacar adelante la franquicia sin descuidar sus empresas y sobre todo a su familia, mientras espera noticias para conocer el destino de la temporada 2020, detenida por el COVID-19.
“Mi relación con Juan (Manuel Arellano, su esposo y presidente de Marineros) es lo que ha dado una buena mancuerna, siempre en acuerdo para dar pasos. Tengo tres hijos: Aly, Ana Gabriela y Orlando, con quienes hemos encontrado la forma de sumarlos al equipo desde pequeños, al igual que ahora con nuestra nieta de seis años”, refirió.
En ese sentido, dijo que tiene controlada cada una de sus responsabilidades durante el periodo de abril a julio cuando se desarrolla la temporada de beisbol.
“Tengo que planear mi agenda personal, de empresa y de Marineros. En cuanto se acaba la temporada ya estamos planeando la siguiente, así que me he acostumbrado, más ahora que mis hijos ya están grandes”, señaló.
Los Marineros de Ensenada nacieron en 2005 y ya poseen cuatro títulos. Hoy son la franquicia más longeva del circuito. También la más exitosa.
“Nunca lo esperé. Me sumé al proyecto por apoyar a mi esposo porque era un gran compromiso con la ciudad y las ligas Norte y Mexicana. Las cosas se fueron dando y me enamoré del beisbol”.
Por fortuna, señaló, hemos podido integrar a los miembros de la familia, fortaleciendo esos lazos: amamos el beisbol y estamos bien comprometidos en seguir brindando este espectáculo para Ensenada.
Juan Manuel Arellano y Pepe Águila, gerente deportivo y yerno del matrimonio, se encargan del armado del equipo, “buscando a los mejores jugadores”, en tanto que a ella le corresponder administrar.
“Me he sabido poner de acuerdo con Pepe y Juan porque el beisbol es un deporte muy caro: pelotas, bats, sueldos, y la comunicación ha sido muy importante”, resaltó.
En un origen, cuando su marido le propuso emprender el proyecto de los Marineros “fue muy complicado”.
“Lo veía entusiasmado, él fue jugador y sabía de la pasión por el beisbol que existe en Ensenada, donde se necesitaba ese espectáculo. No quise dejarlo solo y me sumé desde donde pudiera participar con él.
“Al frente de un equipo que sumar muchas actividades: gestiones con el gobierno, comunicación, mercadotecnia, administración, finanzas. Entonces lo respaldé y le ayudé para poder dar buenos resultados”, relató.
Así resolvieron su primera experiencia, en 2005. “Fue inolvidable porque en un mes sacamos adelante toda la organización con muy poca gente trabajando en el equipo. Fue complicado poder entrar a Ensenada e involucrar al sector gobierno. Pero el esfuerzo ha valido la pena”.
A lo largo del camino destacó encuentros y amistades como las hechas con el periodista venezolano Juan Vené, a quien seguían en sus resúmenes semanales de los años ochenta, así como con Teodoro Higuera, a quien han acompañado a diversos homenajes.
“Él es nuestro compadre y nos ha hecho invitaciones a varios lugares: su entronización en República Dominicana como latino en Grandes Ligas y al Salón de la Fama de Cerveceros de Milwaukee”, completó. “El beisbol nos ha dado demasiada felicidad”.
Gabriela Ledesma contrajo matrimonio con Juan Manuel Arellano cuando ambos cumplían 18 años. “Fue una etapa complicada por él se lastimó el brazo (cuando jugaba como pitcher) y esa lesión le afectó porque tenía la ilusión de llegar a Grandes Ligas”.
Entonces, “terminé la prepa, la universidad y realicé una maestría en finanzas corporativas porque tenía que apoyarlo así, preparándome. Juan siempre me ha apoyado, igual que yo a él, de manera incondicional en casi 35 años de matrimonio, y así nacieron los Marineros”.
Además, hasta los 23 años jugó softbol a un buen nivel, hasta llegar a representar a Baja California en campeonatos nacionales. “Me gustaba jugar, pero tenía que elegir. Me fracturé el tobillo y se me complicó seguir por los compromisos. Me hubiera gustado jugar un poco más”, concluyó.




