«Nos sentimos utilizados»: Omar Ríos, futbolista ensenadense relata su experiencia en las visorías del Atlético Ensenada

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Ensenada, Baja California.- Omar Ríos se ofreció a extender la invitación hacia sus compañeros futbolistas. “A los 11 o 12 mejores del futbol local”.

El delantero surgido de la Academia Atlas Ensenada pretendía compartir su entusiasmo por la llegada del Atlético Ensenada, el equipo de la Liga de Balompié Mexicano cuyo presidente había prometido abastecer su plantel de talento local.

Pero la experiencia del también ex integrante de fuerzas básicas de América tuvo un desenlace amargo.

Lo que mal inicia, acaba de la misma forma. Y así arrancó la historia.

El presidente del equipo, Antonio García Rojas, presentó en su cuenta de Facebook personal un listado de jugadores de la Liga de Primera Fuerza de Ensenada, considerados para probar suerte en su proyecto.

El problema, relata Omar, es que no hubo más contacto que ese, ni una llamada ni el menor contacto en alrededor de dos meses.

Pese a ello, los jugadores citados en aquella publicación informal, decidieron presentarse como los alrededor de 600 chicos que acudieron a las visorias.

Todos, además, cumplieron con un trámite, su pase de entrada a las visorias: el pago para la prueba rápida de COVID-19 que les fue realizada el lunes 17 de agosto.

“Hicimos una transferencia bancaria de 300 pesos a la cuenta del club Atlético Ensenada y nos hicieron llenar un formulario de exoneración por si había contagio, y al llegar a las visorias vimos una fila de 500 a 600 personas, muchas caras conocidas del futbol local y estatal.

“Me dio gusto porque yo invité mucha gente, pero la fila que no avanzaba y después de varias horas pudimos llegar a hacernos la prueba de COVID y nos emocionamos por poder estar en la cancha, entonces nos hacen saber que las actividades iniciarían hasta el martes, un día después”, relató.

También fue testigo de la partida de Ramón Ramírez desde el primer día que vio las condiciones de trabajo en el equipo, cuando llegaba para asumir funciones en la dirección deportiva del equipo. “Lo vimos manoteando y discutiendo con el presidente y nos dimos cuenta de que se iría”.

El siguiente capítulo fue igualmente decepcionante para el delantero que fue parte del plantel Sub 15 de América en 2013.

“Regresamos el martes y nos reúnen a los conocidos de Ensenada sin haber entrenado juntos, tuvimos participación por 15 a 20 minutos en un interescuadras donde no me sentí cómodo porque no calentamos y nos metieron a jugar.

“Terminamos y nos dicen que tenemos que presentarnos a tal hora al día siguiente, el miércoles”.

Entonces, una esperanza: un equipo llegado de Los Ángeles, California, y que un día antes había superado al primer equipo del Atlético Ensenada, fue enfrentado al combinado de jugadores locales. “Y les ganamos dos-cero”.

La comunicación entre el cuerpo técnico y la directiva del equipo con los jugadores de casa, a pesar de esa demostración, no mejoró.

“Sólo nos citaron al otro día, el jueves, y de nuevo nos formaron, ya como los únicos en visorias; empezamos las pruebas físicas, por lo que prensamos que había interés en nosotros, así estuvimos ahí hasta que llega el sábado cuando nos nombran y nos separan, pensando que  (los nombrados) serían los que pasaban al primer equipo”.

De nuevo la confusión durante la lectura de los nombres que interesaban, entre los que estaba el suyo. Con esa buena nueva salió del estadio de la Ciudad Deportiva de Ensenada.

“Pero al llegar a mi casa me di cuenta de que esa noticia era falsa,  y de todo me enteré a través de redes sociales”.

Los hechos confirmaron las sospechas del grupo de futbolistas ensenadenses.

“La gente, la afición estaba emocionada con nosotros de Ensenada, hasta que nos dimos cuenta de que nos utilizaban como marketing, siendo que el presidente había entregado una lista de nosotros, pensando que nos habían sondeado, pero estábamos equivocados”, explicó.

Al final sólo Miguel Vences, Juan José García Campoy y José Fischer fueron los elegidos de entre el casi medio millar de aspirantes convocados a la multitudinaria visoria.

“Lo mínimo que esperábamos por ser locales era respeto y claridad”.

Y el lunes 24 de agosto la noticia definitiva recibida por el resto del pelotón de jugadores ensenandenses, a los que se les había sido prometida una estancia junto al primer equipo para darles seguimiento: “Gracias, ya no entran en planes”.

Esa noticia, Omar Ríos ya no la escuchó de viva voz -“porque ese día ya no me presenté”- y ni siquiera les fue transmitida por el técnico Carlos Torres Garcés o el presidente, Antonio García, sino por el entrenador de porteros.

“Me sentí desilusionado porque nos dijeron que nos preparáramos para ser parte del primer equipo y lo creímos porque sabemos de nuestras capacidades, todos con experiencia profesional”.

Sin embargo, “y entendiendo que en una visoria pueden aceptarte o no, lo que nos dieron fue un trato déspota, despreciable, me sentí utilizado porque no fue correcto todo lo que pasó”.

“Uno juega futbol y la confianza es importantísima para desempeñarse en la cancha y se pierde todo eso.  Y no hablo sólo por nosotros, los de Ensenada, hablo de las 500 personas que estuvieron de ocho a nueve horas esperando para jugar 15 minutos y ser desechados”.







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