RÉPLICA


Por Fernando Ribeiro Cham
Diputados
Las últimas dos presidencias de la comisión que integra al deporte, asignatura tan llevada de aquí para allá, de la forma más nómada posible, han sido lacerantes para este rubro desde el ámbito legislativo. Primero fue Alejandro Arregui, entonces diputado por el PRI y quien hoy es candidato a diputado plurinominal por el partido Fuerza por México. Arregui no cumplió con lo dispuesto en la ley orgánica del poder legislativo y en más de ocho meses, la comisión que presidió, ni siquiera sesionó para atender los escasísimos temas que le fueron turnados, eso sí, en el primer evento que tuvo, la instalación de la comisión, no menos de una treintena de miembros de la comunidad deportiva, lo escucharon hablar de la importancia que para él significaba el deporte. No lo volvieron a ver.
Luego vino la presidencia en poder del PT y con ello primero la complicidad, la displicencia y omisión en la aplicación de la norma deportiva, el cerrar los ojos ante una violación flagrante que duró por meses y una vez que la presión fue tal, entonces decidió enmendarse, no adecuando al sujeto para que cumpliera con lo dispuesto en la ley, sino modificando esta última a contentillo del infractor. Ante la escasa oposición, que debió partir especialmente de donde emanan los profesionistas que encuadraba la fracción tercera del artículo 22, fue fácil utilizar la mayoría legislativa para reformar lo que por más de 10 años nos había convertido en una entidad impulsora de la especialización en la administración pública. A lo anterior hay que sumarle algunas disposiciones que se contraponen en forma clara con lo estipulado en el código civil y en la facultad de asociación, todo con el fin de hacer realidad los caprichos infundados y de caminos erróneos para la destitución que no ha llegado, ni llegará (al menos por esa vía).
Hoy estamos de nuevo ante la decisión de elegir y lo mejor es hacerlo teniendo al menos una idea de la tarea a la que se ciñen los legisladores. Primero, los diputados locales aprueban el recurso que ejerce el INDE y los institutos municipales del deporte. Si bien la propuesta parte de sus respectivos ejecutivos, son los diputados quienes aprueban los términos generales de ingresos y egresos. Segundo, son ellos quienes pueden crear, reformar o derogar el marco normativo del sistema estatal de cultura física y deporte y finalmente, son fiscalizadores del gasto público. No, el trabajo de un diputado no es andar regalando balones, ni gestionando horarios para x o y promotor, el trabajado de un legislador es de un alcance más amplio y hay muchísimo por hacer.
Fortalecer el deporte universitario a través de la creación de fideicomisos, establecer criterios de reelección en el código civil en lo general y en la ley estatal en lo particular, para la obtención del registro estatal del deporte y el principio de irreductibilidad financiera en materia deportiva, son solo algunas de las propuestas que pueden enarbolarse en este proceso.
Propuestas programáticas, muchas. Propuestas legislativas, pocas o ninguna. Es momento de que la academia, los egresados, las asociaciones y la comunidad deportiva en general, demanden un trabajo legislativo serio en materia deportiva.




