Adiós a la leyenda brasileña Mario Lobo Zagallo

Río de Janeiro, Brasil.- El mayor campeón mundial de todos los tiempos, venerado y admirado por una legión de aficionados, ídolo de varias generaciones, Mário Jorge Lobo Zagallo, falleció este viernes (5), a los 92 años. El anuncio se hizo en las redes sociales del ex entrenador y ex jugador de la selección brasileña.
Jugador titular en los Mundiales de 1958 y 1962, entrenador de la selección de 1970 y coordinador de la selección nacional en el Mundial de 1994, Zagallo levantó cuatro trofeos de la Copa del Mundo. Insuperable en los casi 100 años de historia de la competición.
Amigos, entrenadores, jugadores y directores deportivos de todo el planeta lamentaron la partida del Viejo Lobo, como solían llamarlo.
“La CBF y el fútbol brasileño lamentan la muerte de una de sus leyendas, Mário Jorge Lobo Zagallo. La CBF ofrece solidaridad a su familia y a sus aficionados en este momento de tristeza por la partida de este ídolo de nuestro fútbol“, afirmó el presidente de la CBF, Ednaldo Rodrigues.
“La CBF declara siete días de luto en honor a la memoria de su eterno campeón y se compromete a honrar su legado. En 2022, inauguraremos una estatua en honor al eterno campeón en el Museo CBF y no olvidaremos la emoción compartimos“, añadió el presidente de la CBF.
A sus 92 años, Zagallo nunca ha ocultado su pasión por el fútbol. Incluso antes de iniciar su carrera en la base del América-RJ, ya indicó que quería ser jugador. No era de extrañar que sus compañeros y vecinos lo invitaran a fiestas callejeras o en los campos de Tijuca cuando, de niño, vivía en este barrio, en el norte de Río.
Zagallo nació en Atalaia, municipio de Alagoas, a 48 kilómetros de Maceió. Pero, cuando le quedaban apenas ocho meses de vida, ya se había mudado a Río con su familia. Su padre, Aroldo Cardoso, que jugaba en el CRB de Alagoas, a pesar de la habilidad de su hijo menor con el balón, prefirió verlo estudiar y sólo se convenció de que Zagallo podría seguir jugando al fútbol tras la intervención de su primogénito, Fernando.
Con el balón en los pies, leve, Zagallo apenas ganó entradas. Compensaba su falta de masa muscular con velocidad, visión de juego e inteligencia, que inquietaban a los defensores brucutus. Tras su paso por el América, se hizo un nombre en el Flamengo, donde ganó el tercer campeonato de Río en 1953/54/. 55.
Con sus actuaciones en Rubro-Negro empezó a ocupar un lugar en la selección brasileña y formó parte del equipo que ganó el Mundial de Chile 1958. En esa competición, marcó uno de los goles en la victoria de Brasil por 5-2 sobre Suecia en la decisión por el título.
Ya consolidado, viviría otros momentos de gran intensidad durante su estancia en Botafogo, del segundo semestre de 1958 a 1965. Fue durante este período que ganó su segundo campeonato mundial, junto a sus compañeros de club Didi, Nilton Santos, Amarildo y Garrincha, leyendas del deporte.
En 1970, ganó su tercer título mundial, como entrenador del equipo de ensueño que reunía a Pelé, Clodoaldo, Tostão, Gerson, Jairzinho, Rivellino, Carlos Alberto Torres y otras estrellas. También aceptó el nuevo trabajo con compromiso y alegría. Con el respaldo de su hazaña en el Mundial de México, permaneció en el equipo en el Mundial de Alemania 1974, ganado por los anfitriones en una decisión histórica con Holanda.
Su carrera como entrenador ya le calificaba como uno de los mejores del mundo. Poco a poco empezó a ganar todas sus disputas fuera del campo, en enfrentamientos con otros entrenadores, periodistas y jugadores de renombre. Volvió a dirigir a la selección brasileña en el Mundial de 1998 y en el Mundial de 2006 trabajó como asistente de Carlos Alberto Parreira.
Con el paso de los años, Zagallo se ganó la admiración por eslóganes que sonaban divertidos y generaban empatía con el público. El más conocido, “me vas a tener que tragar”, marcó una parte importante de su carrera. Mencionado por primera vez en 1997, cuando Brasil, dirigido por él, ganó la Copa América, ganando los seis partidos que disputó, sonó inicialmente como un arrebato contra los periodistas que presionaban a Vanderlei Luxemburgo para que asumiera el cargo.
Zagallo decidió no seguir profesionalmente en el fútbol en 2011, con 79 años. En 2012, el cuatro veces campeón sufrió el mayor golpe de su vida: la muerte de su esposa Alcina, con quien había estado casado durante 57 años. Los dos tuvieron cinco hijos. Supersticioso, decía que Alcina era la mujer ideal, pues la suma de las letras de su nombre y el de él era igual a 13, número que agradecía porque lo consideraba vinculado a la suerte, la fortuna y el amor.
El respeto y el cariño por sus amigos de toda la vida fue otro aspecto revelador de la personalidad de Zagallo. En 2021, al cumplir 90 años, recibió un mensaje especial de Pelé: “Una vez fuimos compañeros. Una vez fuimos oponentes. Una vez fui tu jugador y tú mi entrenador. Pero sobre todo siempre hemos sido grandes hermanos. Eres un líder, un mentor, un ídolo y un amigo con un corazón enorme, que el fútbol brasileño nunca olvidará”.
Información: Confederación Brasileña de Futbol.






