LOS CORREDORES NO SOMOS LA CAJA CHICA DEL INMUDERE

Por Néstor Cruz Tijerina.
Acaban de anunciar que el Medio Maratón más caro de Baja California, el de Ensenada, subió 21 pesos. Es decir, este 2025 costará la inscripción 470 pesos. Al respecto, tengo los siguientes comentarios.
A mí no me molesta pagar 650 pesos por una carrera de trail, o 100 dólares por una carrera en San Diego.
Lo que de verdad me molesta es que un Gobierno Municipal de Ensenada que destina más del 80 por ciento de su presupuesto a pagar nómina, (más de 90 millones de pesos catorcenales), no pueda destinar 2 millones de pesos anuales al evento deportivo más importante de Ensenada.
En cambio, le quiere cargar los gastos operativos del evento a los corredores, la mayoría de ellos clase popular: El amigo que trabaja en la maquila, en el campo, en la obra. El amigo que, para participar, tendrá que buscar patrocinio, sacrificar su despensa; o bien, no participar en el evento que más ilusión le da, porque su Ayuntamiento no lo apoya.
“Es que quieren todo gratis”, “si se les hace caro, pues no vayan”, “es cobrar, o cancelar el evento”, vociferan por ahí los promotores del evento. Y claro que los apoyaría, si estuviéramos hablando de un tema privado. Por ejemplo, si el Serial Atlético de Ensenada cobrara 500 pesos, yo los pagaría, porque es un evento que me gusta mucho. Y entiendo que de ahí el promotor privado pagará su sueldo, donará el dinero, o al final hará lo que quiera. Pero no es lo mismo cuando el organizador es un gobierno.
El Ayuntamiento de Ensenada tuvo en su presupuesto de egresos del 2024, 2 mil 750 millones 014 mil 523 pesos con 33 centavos. Okey, destinan el 80 por ciento a pagar una absurda e inútil nómina, tomando en cuenta los pobres resultados en servicios públicos. Aún así, les quedan más de 500 millones.
Se entiende, aunque no se aprueba, que a estos gobiernos les gusta regalar el dinero para comprar votos y simpatías. Aún así, no son capaces de destinar 2 millones anuales para el evento deportivo más importante y masivo de Ensenada, que promueve a nuestro puerto a nivel internacional.
Y se les hace muy fácil decir: “Lo cobramos, o no se hace”. ¡Qué a todo dar! La ineptitud ahora es atrevida. Destinen recursos, funcionarios. Hagan su chamba, por la que cobran muy bien.
Ineptitud, porque si fueran verdaderos promotores deportivos quienes dirigen INMUDERE, buscarían que el costo operativo lo cubran patrocinadores. Pero como sólo son burócratas venidos a más por el poder, se les hace fácil cargarle todo al ciudadano.
Presumen patrocinios de grandes empresas, que les cubren grandes prestaciones como las camisetas y demás, pero aún así siguen cobrando alto. Porque del dinero de los corredores, han sacado gastos operativos de sus oficinas, y hasta se han comprado chamarras a sobreprecio para los empleados de INMUDERE, como quedó asentado en documentos solicitados a través de la unidad de transparencia. Los deportistas de Ensenada somos la caja chica de la burocracia.
Esto tiene que parar. Si no alzamos la voz, el año que entra cobrarán 500 pesos, y de ahí el cielo es el límite. Los gobiernos están obligados constitucional, ética y moralmente a promover el deporte popular, no a lucrar con él. No a excluir a las clases populares que quieren participar en el evento de su ciudad.
Propongo manifestarnos el día del evento, como sabemos hacer, corriendo, sin formar parte de este abuso por parte de nuestras autoridades.
Durante 17 años, el Medio Maratón Internacional de Ensenada fue gratuito y dio grandes premios. En la administración de Marco Novelo, el Gobierno Municipal pidió una “cooperación” para arreglar la pista, y vilmente se robaron el dinero. Hay una sentencia judicial en este sentido. José Javier Beltrán, en ese tiempo Director de INMUDERE, fue inhabilitado 10 años por desviar los recursos.
Uno pensaría que al año siguiente volvería a ser gratuito, pero ya se les hizo fácil pellizcar el dinero de la gran comunidad atlética que hay en Ensenada. Eso no se vale. No normalicemos los abusos, ni nos ajustemos a su pobre función pública y abuso de poder. Es momento de alzar la voz.




